Un recorrido completo por Manhattan

Actualizado: 15 de oct de 2020

Sería imposible abarcar por completo Manhattan, en Nueva York, en una visita de unos pocos días sin organizarse el recorrido mínimamente o dividirla en zonas para poder sacarle el máximo jugo a lo que probablemente es el corazón de la ciudad más famosa del mundo.


Ver la puesta de sol con la Estatus de la Libertad de fondo fue uno de los mejores momentos del viaje a Nueva York
Ver la puesta de sol con la Estatua de la Libertad de fondo fue uno de los mejores momentos del viaje a Nueva York

Lo singular de Manhattan es que perderse es una tarea casi imposible. Las calles aumentan de número de sur a norte, y las avenidas de este a oeste. El principal medio de transporte, el metro, define dos únicas direcciones para sus líneas, uptown si vas hacia el norte, y downtown si vas al sur.


De ninguna manera íbamos nosotros a llevar la contraria a quienes decidieron el orden de la numeración de las calles de "La Gran Manzana", de modo que nuestro recorrido irá siempre en dirección uptown, partiendo desde la esquina sur, desde el mismo Battery Park, hasta llegar al punto más al norte que visitamos, en el barrio de la cultura afroamericana por excelencia, Harlem.


La forma en que vamos a dividir nuestra propuesta de recorrido por la principal isla de Nueva York es la siguiente, ¿nos acompañas?:


  • ZONA 1. Financial District / Lower Manhattan / Bowery

  • ZONA 2. Greenwich Village / Gramercy / Chelsea / Garment District

  • ZONA 3. Midtown / Murray Hill / Theater District / Sutton

  • ZONA 4. Central Park / Lincoln Sq. / Upper East & Upper West Side

  • ZONA 5. Morningside Heights / Harlem


ZONA 1


No vemos mejor forma de comenzar con Manhattan que descubriendo la zona donde se produjo el primer asentamiento de colonos holandeses, en la esquina sur de la isla, conocida en otra época como Nueva Amsterdam. Actualmente es el Financial District, el barrio donde se toman las decisiones que marcan el futuro económico del planeta, o eso nos hacen creer.


Nuestra visita guiada por el sur de Manhattan empezó en el Museo de los Indios Americanos
Nuestra visita guiada por el sur de Manhattan empezó en el Museo de los Indios Americanos

Como queríamos enterarnos bien y tener una introducción lo más profunda posible, reservamos un tour guiado, pero antes, mientras esperábamos impacientes, nos pudo la curiosidad y entramos a hacer una rápida visita al Museo Indio Americano, donde encontramos algunas preciosas salas dedicadas a los verdaderos primeros habitantes de Mannahatta, el nombre con el que conocían a la isla los nativos lenape.


El guía nos llevó a través del Battery Park, desde donde tuvimos nuestro primer contacto visual con la Estatua de la Libertad, acompañados de las ardillas que corrían tranquilamente por el manto verde del parque. Desde allí nos dirigimos al norte para ver el famoso Charging Bull, un toro que representa la fuerza del pueblo americano.


El Charging Bull es uno de los símbolos del Distrito Financiero
El Charging Bull es uno de los símbolos del Distrito Financiero

De ahí seguimos hasta Wall Street, la sede de la bolsa de valores, probablemente la más importante del mundo. Allí respiramos un ambiente que demuestra la cantidad de dinero que se mueve en ese lugar.


Pero lo que realmente teníamos ganas de visitar era la Zona Cero, el lugar donde se produjeron los principales atentados durante los ataques del 11S. Allí descubrimos que la ubicación de las dos torres gemelas se ha convertido en un precioso memorial, una fuente de color negro que se introduce en el suelo, en dirección opuesta a la de los malogrados rascacielos.


En los antiguos cimientos de las dos Torres Gemelas se han construído dos monumentos idénticos en forma de estanque que dejan caer el agua en cascada hasta perderse en la profunidad. Alrededor de estos huecos, unas placas de bronce recuerdan el nombre de cada una de las personas fallecidas ese día. Es un monumento desgarrador, pero a la vez necesario.


La fuente ubicada en el lugar de las Torres Gemelas son un verdadero espectáculo
Las fuentes ubicadas en el lugar de las Torres Gemelas son un verdadero espectáculo

Entramos al 9/11 Memorial Museum para completar la experiencia. Aunque el montaje es espectacular, nos dio la impresión de que había excesivo show detrás de aquel museo, de un patriotismo desmedido. Seguimos dando la vuelta a la plaza donde, además del One World Trade Center, en seguida nos llamó la atención el Oculus, un transbordador de transporte y centro comercial proyectado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava.


Según él mismo, esta construcción imita a un pájaro alzando el vuelo desde la mano de un niño, a modo de símbolo de la paz. Como ocurre en prácticamente todos sus proyectos, éste tampoco se libró de la polémica, retrasando su fecha de inauguración en unos cuantos años y casi doblando su presupuesto inicial.


Su llamativa forma exterior oculta un elegante interior de color blanco impoluto, con formas que nos recordaron al Ágora o a la Estación de la Alameda de Valencia.


El Oculus, de Santiago Calatrava, llama la atención desde cualquier punto de la plaza
El Oculus, de Santiago Calatrava, llama la atención desde cualquier punto de la plaza

Casi no nos habíamos dado cuenta y ya era hora de hacer una parada para comer, así que iniciamos nuestra ruta por las mejores cervecerías de Nueva York, en Treadwell Park, en Albany Street, a pocos metros del río Hudson.


Con las pilas cargadas desandamos nuestros pasos en dirección al sur de la isla, para disfrutar con tranquilidad del Battery Park y de las vistas a las cercanas Liberty Island y Ellis Island. Cuando vimos que el sol comenzaba a caer, tomamos el ferry gratuito a Staten Island, ya que queríamos hacer coincidir el atardecer con nuestro paso por la Estatua de la Libertad.


Las vistas a Lower Manhattan desde el ferry a Staten Island son así de increíbles
Las vistas a Lower Manhattan desde el ferry a Staten Island son así de increíbles

Fue todo un éxito, una forma ideal de ver de cerca este símbolo que tantas veces habíamos visto en películas. No nos quedamos mucho en Staten Island, sino que tomamos el siguiente ferry de vuelta para vivir el espectáculo en la dirección opuesta, con unas panorámicas del sur de Manhattan que nos dejaron impresionados.


Al bajar, dimos una vuelta por los alrededores de New Amsterdam Plein, un pabellón cercano al muelle del ferry.


No muy lejos de allí se encuentra otro de los símbolos de la ciudad, el Puente de Brooklyn, que conecta Manhattan con otro de los barrios que nos enamoró en Nueva York, del que hablamos en otro post.


Los edificios del SoHo, con sus escaleras exteriores, nos llamaron mucho la atención
Los edificios del SoHo, con sus escaleras contra incendios, nos llamaron mucho la atención

Otra mañana la dedicamos a descubrir los distritos más clásicos de Lower Manhattan. Tribeca, Soho, Little Italy, Chinatown o Bowery están repletos de edificios de pocas alturas, contrastando con los rascacielos del sur de la isla.


En Tribeca descubrimos un barrio de moda, lleno de viviendas de famosos, sede de un conocido festival de cine organizado por Robert de Niro. Relacionado con este arte, pudimos pasear frente a la estación de bomberos de los Cazafantasmas, que aun no siendo un lugar de visita obligatoria nos trajo bonitos recuerdos.


Cerca de allí vivimos uno de los momentos más relajados de nuestra estancia en NYC paseando por el Hudson River Park, a la altura del Pier 25, un remanso de paz con unas vistas excelentes a New Jersey y a los imponentes edificios de Lower Manhattan. Paseando por él nos dio la impresión que era un lugar poco concurrido por turistas; más bien un refugio para los habitantes de los barrios cercanos.


Un paseo por el Hudson River Park nos vino genial para relajarnos
Un paseo por el Hudson River Park nos vino genial para relajarnos

Continuamos por el SoHo. Aquí destacan las famosas escaleras de incendios, que se han convertido en símbolo de la arquitectura neoyorquina y que nos recordaban a películas como Ghost, West Side Story o Desayuno con Diamantes entre muchas otras.


Fue tras un trágico incendio producido en 1911 en una antigua fábrica de camisas que se tomaron nuevas medidas de seguridad. Así aparecieron poco a poco en los edificios ya construidos las escaleras metálicas de emergencia. También tuvimos tiempo para detenernos en unas cuantas tiendas de moda y disfrutar del ambiente de uno de los barrios con más encanto de Manhattan.


Desde allí nos dirigimos hacia el caos, hacia Chinatown. Nos impresionaron las calles repletas de mercadillos de productos típicamente chinos, especialmente frutas que no habíamos visto nunca. Nos daba la impresión de haber llegado a una ciudad china decorada con edificios típicos de Nueva York. Llegamos hasta el Columbus Park, donde gran cantidad de ciudadanos de origen chino jugaban alrededor de mesas de piedra a juegos de como el mahjong . Fue posiblemente el distrito donde vimos a más gente disfrutar de estar en la calle.


Muy cerca del arco de entrada al Manhattan Bridge, visitamos el templo Mahayana, un lugar de culto budista en medio de la Gran Manzana. Entramos por curiosidad, y nos encontramos un enorme buda presidiendo un altar lleno de colores rojos y amarillos.


Little Italy era un verdadero caos, debido a las obras y al gran movimiento de gente
Little Italy era un verdadero caos, debido a las obras y al gran movimiento de gente

Seguimos por los famosos barrios de inmigrantes en Little Italy, algo menos agradable debido a unas importantes obras que se estaban llevando a cabo, pero con ese aroma a barrio de gangsters, gracias a los típicos restaurantes italianos con coloridos toldos.


Para concluir, con la que hemos llamado ZONA 1, dimos una vuelta por Bowery, una calle que nos pareció algo más desangelada. Allí queríamos visitar el New Museum, de los arquitectos japoneses Sejima y Nishizawa (SANAA). El edificio parecía desubicado, fuera del entorno en el que debía haber sido construido. Sin embargo son los edificios de alrededor los que le marcan el punto de partida para su morfología.


El New Museum, de SANAA
El New Museum, de SANAA

Éste se muestra como un conjunto de cajas apiladas de diferentes tamaños y alturas. Mediante pequeños pero significativos cambios en los cubos, el edificio cobra dinamismo y una forma atractiva, que es diferente, pero similar a las construcciones cercanas. Al desplazar las cajas, todas las galerías reciben iluminación natural, combinada con artificial, y las oficinas y los locales privados de las plantas superiores cuentan con terrazas y panorámicas del paisaje urbano.


La intención del proyecto es claramente legible desde el exterior. Queriendo ser un objeto luminoso y limpio en el paisaje urbano masivo de Manhattan, los materiales y la apariencia de la fachada juegan un papel relevante. Una capa de malla de aluminio se utiliza como una segunda piel que envuelve todas las superficies verticales, quedando los huecos ocultos y proporcionando diferentes reflejos de luz. Un vestido semitransparente para el movimiento del cuerpo del edificio.


Una vez dentro, el museo mantiene su ligereza gracias a las superficies y techos blancos. La estructura de acero de los muros perimetrales soporta las plantas y las libera de columnas. Aun así, sus obras de arte no despertaron demasiado nuestro interés, y para más inri, no pudimos acceder a la terraza superior, cerrada por mantenimiento.


No tuvimos otra opción que ir a consolarnos de esta pequeña decepción a Fools Gold, una excelente cervecería donde reflexionamos sobre lo visto hasta el momento frente a un plato de sabrosos nachos y una cerveza artesanal de las muchas que se producen en Estados Unidos.



ZONA 2


Este grupo de distritos contiene Chelsea, el barrio donde nos alojamos en un Airbnb, en una ubicación excelente para explorar Manhattan. Este barrio, del que, debido al impacto que nos causó, hablamos en otro post, nos pareció una zona ideal para alojarnos en nuestra primera visita a Nueva York.


El Flatiron se convirtió rápido en uno de nuestros rascacielos favoritos
El Flatiron se convirtió rápido en uno de nuestros rascacielos favoritos

En él descubrimos el precioso parque High Line, construido en unas antiguas vías de tren elevado. Aunque seguíamos rodeados de edificios, pasear por él nos permitió desconectar del tráfico de la gran manzana. También nos encantó Chelsea Market o el Whitney Museum, e incluso vimos a algún famoso por la calle. Pero te dejamos que lo descubras por ti mismo pinchando en este enlace.


23rd Street fue una de las calles que más nos pateamos a lo largo de los casi 10 días que pasamos en Nueva York, ya que en ella se encontraba nuestro apartamento, y las paradas de metro que solíamos utilizar. Pero si nos tuviéramos que quedar con un lugar favorito allí, sería sin duda el Flatiron Buiding.


Este edificio de forma triangular muy marcada llama la atención no solo por su forma, sino también por su ubicación en la esquina entre la Quinta Avenida y Broadway, frente al Madison Square Park. Construido en 1902, es uno de los rascacielos más emblemáticos de la ciudad.


Caminando aún más hacia el este en la calle 23, antes de adentrarse en Gramercy, vale la pena hacer una parada en una cervecería llamada Taproom 307, y coger fuerzas tomando una de sus múltiples "craft beers" y algo de picar.


Gramercy es un barrio tranquilo por el que da gusto pasear e ir descubriendo sus principales parques, que forman un triángulo verde en esta selva de asfalto y cemento.


El primero de ellos, que da nombre al distrito, es Gramercy Park, un frondoso parque privado al que solo tienen acceso los residentes, y que está rodeado de cuidados edificios. Un poco más al este, dividido por la mitad por 2nd Avenue, visitamos Stuyvesant Park, dedicado a una de las figuras más importantes en la historia de New Amsterdam, antes de que fuera cedida definitivamente a los ingleses.


Para el final de este recorrido nos dejamos Union Square, una enorme e histórica plaza llena de vida. Mucha gente se reúne en sus escaleras, acude a los puestos que rodean la plaza o simplemente la cruza en su camino diario a través de Broadway.


Algo al oeste de Gramercy nos topamos con Greenwich Village, uno de los barrios más bohemios de la ciudad, lleno de locales nocturnos y, lo que más nos interesaba, localizaciones cinematográficas.


Comenzamos el paseo por Washington Square, cruzando el arco de la famosa película "Cuando Harry conoció a Sally". Nos adentramos así en una de las plazas más impresionantes de la ciudad, donde además se han producido gran cantidad de eventos políticos y protestas.


Un partido de basket en The Cage
Un partido de basket en The Cage

Salimos de la plaza por el oeste, en dirección a Bedford Street, no si antes pararnos en The Cage, una famosa cancha de basket callejero. Recorrimos Bedford Street de sur a norte, observando tranquilamente como esta calle contiene los elementos que más caracterizan al barrio, restaurantes y locales de jazz.


Al norte de la calle nos paramos en el edificio de la célebre serie "Friends" antes de continuar hasta el 66 de Perry Street, otra de las casas más famosas de la televisión, ya que allí vivía Carrie Bradshaw en "Sexo en Nueva York".


El Empire State nos sorprendió tanto por las vistas como por su bonito interior
El Empire State nos sorprendió tanto por las vistas como por su bonito interior