Correr el Maratón de Chicago, una experiencia inolvidable

Actualizado: 13 de may de 2020

Pocos correos electrónicos nos han producido tanta alegría como aquel que nos confirmaba que la diosa fortuna había estado de nuestro lado en el sorteo de plazas y nos había dado la oportunidad de correr el Maratón de Chicago 2019.


Y es que correr uno de los 6 maratones más importantes del mundo (Berlín, Boston, Chicago, Londres, Nueva York y Tokyo), también llamados majors, no es tarea sencilla. En la mayoría de ellos, los corredores amateurs tenemos que recurrir a multitudinarios sorteos o a agencias de viaje para poder formar parte del espectáculo. Nosotros habíamos conseguido derribar la primera barrera, la de obtener un dorsal para nuestro primer major.


Correr el Maratón de Chicago fue una experiencia inolvidable
Correr el Maratón de Chicago fue una experiencia inolvidable

Esa euforia se convirtió en pocos segundo en ilusión y ganas de organizar el viaje a la ciudad de los gangsters, que ya nos había encantado en nuestra primera visita, y más especialmente porque no íbamos a ir solos, sino junto a una pareja de amigos que también tenían una plaza para correr el maratón.


Pero por delante quedaban los meses más duros de un maratón. Y es que quien piense que lo más duro de esta historia es correr 42.195 metros seguidos es que nunca se ha preparado para ello. Los meses previos implican un sacrificio y una acumulación de kilómetros en las piernas que pueden llegar a minar la moral de cualquiera. De hecho, el último mes antes de la carrera, lo único en lo que podía pensar era en que llegara lo antes posible el momento de tomar la salida.


DÍAS PREVIOS


Incluso viniendo de una ciudad como Valencia, donde se celebra uno de los maratones mejor valorados del mundo runner, nos impactó el modo en que la ciudad de Chicago se vuelca con su evento, la manera en la que hacen sentir a cada corredor como la parte más importante de la carrera. Nosotros aterrizamos en el aeropuerto de O'Hare unos días antes, con la idea de aprovechar el viaje para recordar y redescubrir la ciudad. Posiblemente no fue la mejor forma de completar la preparación para el exigente reto que se acercaba inexorablemente, pero como se suele decir, "qué nos quiten lo bailao".


La ciudad de Chicago se vuelca con el evento
La ciudad de Chicago se vuelca con el evento

Dos días antes del día D aprovechamos la lluvia para abandonar nuestras visitas viajeras y acercarnos al McCormick Place, el punto de recogida de los dorsales y obsequios. Allí nos pasamos un par de horas alucinando con la cantidad de puestos que abarrotaban la feria del corredor, así como de la eficiente organización, muy característica de la forma en que se hacen estas cosas en Estados Unidos. Asimismo, Anna y Teresa también aprovecharon bien el tiempo en la feria y se hicieron con varios gadgets para animarnos durante la carrera de la forma más original.


Además, teníamos que hacernos con los dorsales para la 5K del día previo al maratón, una carrera popular que íbamos a correr los cuatro juntos, como aperitivo para la gran cita.


Pese al frío, la International Chicago 5K fue una gran forma de tomar contacto con las calles de Chicago y de ir conociendo las sensaciones que nos iban a acompañar a lo largo de los kilómetros 24 horas después. De la misma forma, Anna y Teresa disfrutaron mucho de la carrera y se hicieron una idea bastante clara de lo que significaba que una ciudad como ésta se paralizara para dejar pasar a unos cuantos loc@s en pantalón corto y camiseta.


El ambiente ya era espectacular ese día, así que ni nos podíamos imaginar lo que nos esperaba. Disfrutamos mucho atravesando lugares que habíamos estado visitando pocas horas antes con un intenso tráfico y llenos de turistas, hasta llegar a la meta ubicada en Millenium Park.


La International Chicago 5K fue el aperitivo perfecto para la gran cita