Los barrios de Tokio. La capital de Japón son mil ciudades en una

Actualizado: may 13

Tokio es una ciudad inabarcable. En cuanto pones un pie en ella te sientes abrumado ante la grandiosidad de esta urbe de más de 35 millones de habitantes. En nuestro viaje a Japón, Tokio era un punto clave, principalmente por su gran riqueza en arquitectura moderna, y pese a dedicarle 5 días solo pudimos descubrir una pequeña parte de 9 de los 23 barrios especiales de la ciudad, algunos de los cuales podrían ser considerados ciudades en sí mismos. Sin embargo esta pequeña parte que descubrimos ya es mucho.


Tokio es un paraíso para una arquitecta como Anna

TAITO


Empezamos por Taito porque este fue el barrio en el que nos alojamos, en el Tsubaki Hotel, dónde el limitado tamaño de nuestra habitación se veía compensado por el exquisito trato de sus empleados (las reverencias llegaban al suelo sin saber cuando iban a parar) y sobretodo por el onsen privado en la azotea del edificio, con vistas a la Torre de Tokio. Además, las conexiones con el resto de la ciudad desde allí son excelentes.


El Pachinko es uno de los hobbies de los japoneses

Uno de los distritos más famosos de Taito es Akihabara, que estamos seguros que es el lugar del mundo con mayor densidad de máquinas de apuestas y locales para jugar a videojuegos. Fue la primera zona que pisamos nada más llegar a Tokio, y nos deslumbró con sus exuberantes luces de neón y sus innumerables tiendas de figuras de anime.


Nos animamos a entrar en Super Potato, un edificio completamente dedicado a las máquinas arcade. Pero lo que de verdad nos impresionó fue entrar en un Pachinko, un local lleno en su mayoría de personas solas que no paraban de meter monedas esperando que les sonriera la diosa fortuna. Allí dentro el sonido era ensordecedor y la cantidad de reclamos para que procedieras a gastar tu dinero, incontable. Tan solo aguantamos un par de minutos allí dentro.


Si hubo una experiencia freak a lo largo del viaje esa fue nuestra visita a un Maid Cafe. En el Maidreamin Akihabara Honten un grupo de camareras vestidas con ropa de colegiala y usando una voz extremadamente aguda y aniñada nos incitaban a cantar con ellas canciones infantiles mientras tomábamos nuestra merienda en un local decorado de arriba a bajo en tonos pastel. Y como siempre, hombres vestidos de traje disfrutaban del lugar, con sus diademas de corazones puestas, cantando y bailando como si fueran niños de 5 años. Inolvidable.


El parque de Ueno está lleno de museos, templos, lagos e incluso cuervos

También dentro de Taito se encuentra el distrito de Ueno, que destaca por su enorme y precioso parque lleno de museos, templos y un estanque repleto de nenúfares. El parque merece una mañana completa de visita como mínimo, y así lo hicimos nosotros. Iniciamos el recorrido en la estatua de Saigo Takamori, un antiguo samurai y político. En seguida nos dirigimos hacia el norte, hasta el Museo Nacional de Arte Occidental, un edificio proyectado por Le Corbusier que decidimos visitar también en su interior, ya que contenía todos los elementos típicos de la arquitectura del genio suizo-francés.


Continuamos hacia el norte para ver una biblioteca de niños remodelada por Tadao Ando, antes de regresar hacia el enorme estanque y visitar el Templo Toshogu, del que nos impresionó su puerta de color dorado. El camino estaba lleno de cuervos, lo cual por momentos nos hizo tener la sensación de estar en una peli de Hitchcock. Estos "preciosos" animales nos guiaron hacia el centro del parque, donde rodeamos el estanque y visitamos el Benten-do Temple, completamente sitiado por el agua y unido al resto del parque por una pequeña pasarela.


No muy lejos de allí hay una zona de tiendas llamada Yodobashi, donde dimos un paseo antes de pararnos a comer en un sushi rolling bar que, siendo sinceros, no nos gustó nada.


Asakusa está lleno de pequeños puestecitos de souvenirs

El tercer distrito que vimos en Taito fue Asakusa, un lugar completamente diferente a los otros dos que recorrimos en este barrio. El principal motivo para acercarse a este distrito es el templo Senso-ji, el más antiguo y uno de los más importantes de Tokio. Llegamos hasta él tras visitar el centro de información turística, un bonito edificio diseñado por Kengo Kuma, y caminar por la calle Nakamise, llena de pequeños puestos de souvenirs tras su mítica entrada gobernada por un enorme farol rojo. A pocos metros encontramos una de las joyas de la zona, el restaurante Suke6 Diner, donde comimos en un ambiente muy acogedor y cuidado, como explicamos en nuestro post "Mapa de los sabores de Tokio". Antes de marcharnos de allí, contemplamos desde la otra orilla del río Sumida la Skytree Tower y el Asahi Building, que tiene forma de cerveza gigante.


MINATO


La Small House es una de las casas más curiosas que vimos en Tokio

El segundo barrio en el que más tiempo pasamos en Tokio fue Minato, principalmente por la cantidad de arquitectura moderna que se concentra en él. Nuestro primer contacto con Minato se produjo en el distrito de Aoyama, donde visitamos las oficinas del arquitecto Kengo Kuma, un edificio de oficinas, la Iglesia Protestante Harajuku, de Ciel Rouge y, principalmente la Small House de Kazuyo Sejima, una de las casas por las que una arquitecta como Anna tiene Tokio marcado en el mapa como un destino obligatorio.


Un poco más al sur, pero todavía en Aoyama, la continuación de Omotesando, una zona de la que hablaremos más adelante, es una exposición de tiendas de lujo diseñadas por los mejores arquitectos del mundo. Nos maravillamos observando algunas como Prada, Carina Store o La Collezione antes de llegar al Nezu Museum, un precioso museo con pasillos forrados de bambú y una extensa exposición de arte moderno japonés. La visita merece mucho la pena por el cuidado jardín en el interior del recinto.

Shibaura House es una moderna construcción multiusos

Nos alejamos un poco hacia el este, hasta el distrito de Shibaura, para visitar la Shibaura House, un moderno edificio de oficinas abierto al público, donde recorrimos sus tres plantas observando como se producían a nuestro alrededor eventos, entrevistas y reuniones en un entorno agradable para el trabajo ideado por Kazuyo Sejima.


Pero Minato tiene entretenimiento para todos los gustos y la zona de mayor animación nocturna de Tokio se encuentra en su interior. Roppongi se transforma cuando cae la luz y se llena de luces y locales de todo tipo, en la puerta de los cuales te invitan continuamente a entrar en ellos.


Muchos de ellos los rechazábamos porque no nos inspiraban ninguna confianza, hasta que nos topamos con un karaoke llamado Ban Kara Zone R, situado en la octava planta de un edificio. Allí pudimos vivir y ver en primera persona cómo se divierten los habitantes de Tokio, y nos encontramos con un buen catálogo de clientes. Un grupo de amigos celebraban un cumpleaños, una pareja tomaba una copa relajadamente y un hombre de mediana edad cantaba canciones románticas a su joven acompañante que trataba de aguantar el sueño causado por los efectos del alcohol. Lo pasamos en grande comentando la situación. Al salir vimos muchos hombres solitarios que caminaban "haciendo eses" por la calle, intentando mantener el equilibrio.


Roppongi no solo es un barrio de ambiente nocturno

Pero Roppongi no es solo ambiente nocturno, allí también visitamos un par de museos, el National Art Center, proyectado por Kurokawa, el Suntory Museum de Kengo Kuma o el 21_21 Design Sight de Tadao Ando. También encontramos para cenar un BrewDog, una cervecería escocesa con locales en todo el mundo. Allí cenamos muy a gusto con un amplio catálogo de cervezas internacionales.


SHIBUYA


Omotesando Hills, un lujoso centro comercial diseñado por Tadao Ando, fue la forma que tuvo el barrio de Shibuya de darnos la bienvenida. Su maravillosa rampa en espiral, que recorre todas las tiendas sin necesidad de introducir ni un solo escalón, nos habló del nivel y la magnitud de este arquitecto.


Omotesando está lleno de lujosas tiendas y centros comerciales

Omotesando es una zona de tiendas y viviendas de lujo en el distrito de Jingumae, al este de Aoyama. Recorrimos la avenida principal deslumbrados por la sucesión de tiendas de alto nivel adquisitivo, todas ellas proyectadas por los más renombrados arquitectos del mundo. Paramos en la tienda MoMA, ubicada en el edificio GYRE, y encontramos algunos objetos de diseño a precios mucho más económicos que en Europa.


Al oeste de la avenida, conocida como "los Campos Elíseos de Tokio", casi llegando al parque Yoyogi, encontramos una calle peatonal con tiendas muy interesantes, como el Ragtag, de SANAA. Pero algo que de verdad nos llamó la atención fue una tienda de chucherías llamada Candy Show Time, donde elaboraban unos caramelos riquísimos en directo. Tras comprar unos cuantos, y con el apetito abierto, fuimos a comer las mejores gyozas que hemos probado nunca, en Harajuku Gyoza-ro, un lugar muy económico y auténtico en un entorno de lujo y consumismo.


No podíamos irnos de Tokio sin saludar a Hachiko

Desde allí pusimos rumbo hacia la Estación de Shibuya, junto al cruce más transitado del mundo. Paramos a contemplar el espectáculo durante un buen rato hasta que decidimos movernos de nuevo, no sin antes saludar a Hachiko, el perro fiel recordado por esperar a su amo cada día en la estación, incluso después de su muerte. Continuamos nuestra ruta arquitectónica visitando la C1 House y la Natural Ellipse House, antes de cambiar de nuevo de zona y aprovechar la lluvia para descubrir un poco mejor el mundo de las cervezas artesanales japonesas en The Wathering Hole. Esto nos volvió a producir hambre, que saciamos en Shabu Shabu Onyasai, donde probamos un estilo japonés de hot pot con carne de Waygu.


Otro de los puntos que no nos podíamos perder era la calle Takeshita, un estrecha vía peatonal flanqueada por tiendas de ropa a la última moda en la que los jóvenes japoneses mostraban sus mejores galas y trataban de influir en las tendencias futuras.


Shibuya nos pareció el barrio más ajetreado y masificado de Tokio, al menos durante el día. Lo vimos claramente reflejado en algunas paradas de metro en las que la cola para acceder al tren salía a la calle por las escaleras de acceso. Y es que en Tokio, si no fuera por el orden con el que funciona todo, no se podría vivir.


CHUO


El barrio de Chuo, en la orilla oeste del río Sumida, es famoso por su enorme mercado de pescado, el Tsukiji Fish Market. Fue alucinante adentrarse en ese mundo de caos controlado en el que las carretillas trasportando pescado pasan a toda velocidad por tu lado y los puestos de pescado fresco se acumulan en todas direcciones. Cerca de allí almorzamos en una zona de puestecitos callejeros en los que servían platos típicos elaborados con el pescado que acabábamos de ver en la gigante lonja.


A escasos metros de allí vimos uno de los primeros edificios de casas-cápsula de Tokio, el Nakagin Capsule Tower, del arquitecto Kurokawa. El concepto nos alucinó, aunque el edificio estaba prácticamente en ruinas.

House & Garden es un oasis rodeado de enormes edificios

Sin darnos cuenta nos habíamos metido de lleno en el distrito de Ginza, otra de las famosas áreas comerciales de Tokio, sin nada que envidiar a Omotesando. Paseamos por la avenida principal, viendo pasar a jóvenes disfrazados de personajes de Mario Kart, mientras observábamos las bonitas tiendas que nos rodeaban. Nos encantó Nicolas G Hayek Building, una galería comercial en la que, como curiosidad, cada comercio tiene su propio ascensor de acceso y está completamente integrado con el mismo diseño de la tienda.


Allí dimos un giro a nuestra brújula para dirigirnos hacia el este, donde nos esperaba uno de los hitos arquitectónicos del viaje, la House & Garden de Ryue Nishizawa. Una estrecha y pequeña casa de varias alturas ubicada entre edificios exageradamente más grandes. En ella, la vegetación y el hormigón se unen en perfecta armonía. Además aprovechamos para cruzar el puente Chuo Ohashi y ver el extraño Egg of Winds en el distrito de Tsukuda.


Pese a la cantidad de edificios, la vegetación también está presente en Tokio

SHINJUKU


No pasamos mucho tiempo en este barrio, pero si el suficiente como para visitar el santuario Akagi, del arquitecto Kengo Kuma, un sutil santuario forrado en madera. También nos pareció impresionante pasear por el distrito de rascacielos, ya que la altura de los edificios es muy espectacular, especialmente la del Ayuntamiento, de 243 metros. Por allí cerca encontramos un restaurante local de yakitori, en el que pudimos disfrutar de esta típica comida en una ambiente de lo más japonés.


CHIYODA


Curiosamente el barrio más céntrico de la capital de Japón, Chiyoda, fue casi residual en nuestra estancia allí. Una muestra más de lo inabarcable de esta ciudad. Por su cercanía con Akihabara, allí visitamos el M Building, un edificio de oficinas del arquitecto Toyo Ito que no fue de nuestros preferidos, y la cervecería Hitachino, una de las artesanales japonesas más famosas fuera del país nipón. En su acogedor y pequeño local probamos algunas de las últimas propuestas cerveceras de la marca.


KOTO


El barrio de Koto destaca por los canales y las islas artificiales en torno al río Sumida. Las islas están unidas entre sí por bonitos puentes. Allí dimos un tranquilo paseo por el Shinonome Canal Court, una zona residencial de edificios proyectados por los más famosos arquitectos de Japón donde pudimos observar un concepto distinto de entender la forma de habitar un barrio.


NAKANO

Reflectio of Minerals o como convertir una pequeña casa en esta maravilla

Prácticamente en el límite entre Shibuya y Nakano encontramos una pequeña, pero curiosa, vivienda. La casa Reflection of Minerals, del estudio Atelier Tekuto, aprovecha de forma magistral los pocos metros de parcela de los que dispone, consiguiendo tener el coche a cubierto al mismo tiempo que una buena orientación y luz natural. Esta vivienda en esquina consigue abrirse a su entorno urbano más cercano.


BUNKYO


Bunkyo es un barrio lleno de universidades al que acudimos andando desde Shinjuku para visitar la extraña y futurista, pero a la vez espectacular Catedral de Santa María, del arquitecto de Osaka Kenzo Tange.


OTA


Dejamos para el final el más alejado del centro de todos los barrios que visitamos. Y es que probablemente en Ota estuvimos en el lugar que más emocionó a Anna de todo lo que pudimos ver en Tokio. La Casa Moriyama, de Ryue Nishizawa, es un conjunto de 10 volúmenes con forma de cubos blancos de diferentes tamaños que generan espacios diferentes y versátiles, todos ellos rodeados de pequeños jardines. Está lejos de todo, en medio de un distrito de viviendas tradiciones, pero no nos lo podíamos perder.


La Casa Moriyama era uno de los sueños viajeros de Anna

Está claro que nuestra ruta por Tokio estuvo marcada principalmente por la búsqueda de los principales hitos de la arquitectura japonesa, pero en ese tránsito entre un punto y el siguiente fuimos descubriendo una ciudad de mil ciudades, donde el individualismo y consumismo de las zonas más comerciales contrasta con un sentimiento de comunidad más marcado en áreas residenciales y barrios más modestos. Un contraste que puede presentarse en el momento más insospechado, cuando al girar una esquina apareces en un mundo completamente distinto al que estabas viendo. La sensación es que haría falta varias vidas para conocer completamente esta inmensa y maravillosa ciudad.

En el siguiente mapa mostramos una gran cantidad de lugares qué ver o dónde comer en una estancia de 5 días en Tokio:


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