Cuatro lugares donde comer en Nueva York que nos descubrió Elvira Lindo

Actualizado: may 13

"Lugares que no quiero compartir con nadie", de Elvira Lindo, cayó en nuestras manos pocas semanas antes del viaje a Estados Unidos, y nos sirvió de guía para descubrir algunos lugares donde comer en Nueva York que la autora quiso compartir con nosotros a través de su libro. Cada uno de ellos nos sorprendió por uno u otro aspecto.

Esta lectura previa al viaje nos dio una visión diferente de la ciudad y sus habitantes. Además de darnos algunos consejos, nos permitió conocer un poco mejor el modo de vida de las neoyorquinas y los neoyorquinos. La parte más positiva del libro, desde nuestro punto de vista, es que te da la visión de una persona que ha vivido en NYC, y no la de una persona que lo ha visitado de manera puntual.


Ni mucho menos visitamos todas las recomendaciones, ya que New York es enorme, y la oferta de bares, restaurantes, cafeterías y clubs lo es aún más.

Corrado Bread and Pastry: en el 960 de Lexington Avenue, entre Lenox Hill y el Upper East Side, muy cerquita de Central Park, se emplaza este pequeño establecimiento en el que ofrecen una buena variedad de productos de pastelería casera. Aprovechamos nuestra visita al parque neoyorquino para comenzar la jornada en Corrado Bread and Pastry. Lo más destacable del lugar es la posibilidad de desayunar tranquilamente en las pequeñas mesitas que dan al cruce con la calle 70, mientras se observa el ajetreo matutino del barrio.


Doughnut Plant: la suerte hizo que este local dedicado casi en exclusiva a los donuts se encontrara a escasos 5 minutos del piso de la calle 23 donde nos alojamos en Chelsea, un barrio que te invitamos a recorrer con nosotros. Todas las mañanas había cola para hacerse con un café para llevar y uno de estos deliciosos bollos caseros. El amplio catálogo de sabores y la calidad hacen que merezca la pena hacer allí una parada a la menor oportunidad, y para nosotros, fue un lugar ideal para desayunar cerca de nuestro apartamento.


Levain Bakery: tras nuestra clase de Lindy Hop en la escuela de baile Steps on Broadway (otra curiosa experiencia viajera que te contamos en nuestro post sobre Nueva York y la música), nos pasamos por esta tienda de enormes e irregulares cookies para confirmar por nosotros mismos que, como nos avisó Elvira Lindo en el libro, son las mejores galletas de la ciudad. Tampoco podemos asegurar que lo sean, ya que no hemos tenido la opción de probar más que unas pocas de ellas, pero sí podemos decir que quien quiera superarlas tendrá que esmerarse mucho. Imprescindible para todo aquel que se pase por Amsterdam Avenue, en el Upper West Side.

Shake Shack: no es que esta cadena de hamburgueserías sea desconocida en NYC, pero posiblemente no hubiéramos acudido de no haber sido por la recomendación de Elvira Lindo. Después de pasar la mañana en el Museo de Historia Natural, nos acercamos al local de Columbus Avenue, que estaba hasta arriba de gente, para probar una de las mejores hamburguesas de Nueva York. Aun así, el servicio fue rápido, el precio no es excesivo y la calidad de las hamburguesas es excelente. Nada que ver con otras cadenas de comida rápida.


Es destacable que tienen su propia cerveza, fruto de la colaboración con Brooklyn Brewery, una cervecería que ha alcanzado un nivel muy alto de popularidad en todo el mundo. Pincha en el enlace y te explicamos cómo hacer una visita guiada en Brooklyn Brewery.


Al día siguiente visitamos el restaurante P.J. Clarke's, pero si tenemos que elegir entre uno y otro, nos quedamos con el Shake Shack.


Bonus track --> Maison Harlem: no figura entre las páginas del libro, pero merece la pena destacar este restaurante en Harlem. Después de asistir a una misa góspel, y tras ser rechazados en varios de los más famosos restaurantes de Malcom X Boulevard por falta de espacio, decidimos salirnos un poco de la zona más transitada de este peculiar barrio de Nueva York para buscar un lugar donde comer, sin mayores pretensiones.


Sin embargo, nos topamos con este encantador restaurante, que nos sorprendió con una atención muy cercana, una buena carta de cervezas y una comida excelente. Tomamos mejillones de primero y hamburguesa y huevos Benedict de segundo. Todo de muy buena calidad y sabrosísimo.


En cuanto al barrio, fue un verdadero placer romper con el mito de Harlem, y poder pasear sus calles libremente sin sentir la más mínima sensación de inseguridad.


¿Conoces algún lugar imprescindible donde comer en Nueva York?

Te invitamos a que nos dejes un comentario para que podamos incluirlo en la lista disfrutarlo en nuestro próximo viaje a NYC.

A continuación os dejamos el mapa de estos lugares que hemos repasado, para que los podáis encontrar fácilmente:


Pero esta es solo una pequeña muestra de algunos de los locales que nos encantaron en una ciudad cuya oferta gastronómica es infinita. Nunca le faltará a nadie un lugar abierto a cualquier hora donde comer algo en Nueva York.

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