Road trip arquitectónico por el Medio Oeste de los Estados Unidos

Actualizado: 13 de may de 2020

Después de haber disfrutado de unos días en la increíble ciudad de Chicago y de haber participado en su maratón, nos dispusimos a realizar un road trip de 6 días por el Medio Oeste de los Estados Unidos, considerado por muchos como "El corazón del país". Esta ruta, por una de las zonas menos turísticas del gigante americano, nos llevó por 4 estados diferentes (Indiana, Ohio, Pensilvania e Illinois), descubriendo parques naturales, nuevas ciudades, áreas rurales y joyas arquitectónicas del siglo XX.


El Medio Oeste americano nos cautivó
El Medio Oeste americano nos cautivó

DÍA 1. CLEVELAND (OHIO)


Arrancamos nuestra aventura bien temprano, ya que teníamos un largo día de carretera hasta Cleveland, cruzando de oeste a este el estado de Indiana hasta llegar a la segunda ciudad más poblada de Ohio, considerada como una de las más peligrosas de Estados Unidos.


Pero antes hicimos una parada para comer en Elkhart, un pueblecito del norte de Indiana, en una zona famosa por los asentamientos amish. Allí estiramos las piernas con un agradable paseo a orillas del río St. Joseph haciendo tiempo para acudir a comer de menú en The Vine, un restaurante que nos sorprendió por el agradable trato y la calidad de la comida.


Cleveland superó todas nuestras expectativas
Cleveland superó todas nuestras expectativas

Con las fuerzas renovadas continuamos nuestro camino por la Interestatal 90 hasta The Cleveland Hostel, nuestro alojamiento ubicado en Ohio City, un tranquilo barrio alejado del centro y lleno de casitas bajas y pequeños restaurantes. La primera impresión de la ciudad fue inmejorable. Justo frente al hotel tomamos el bus que nos llevó a Downtown cruzando el río Cuyahoga por un enorme puente que une dos zonas muy diferenciadas de Cleveland.


Nos bajamos en Public Square, una plaza cuadrada rodeada de rascacielos con un parque en el centro que nos pareció algo desangelado. No tardamos mucho en salir de allí en busca de lugares algo más atractivos, y encontramos, a escasos metros, otra enorme plaza dominada por la estatua Fountain of Eternal Life. Frente a ella, una gigante explanada de hierba perfectamente cuidada sobre el Huntington Convention Center cuya pendiente nos incitó a asomarnos al balcón que forma su zona más elevada. Desde allí contemplamos el Lago Erie, una de las fronteras entre Estados Unidos y Canadá, y algunos de los edificios más importantes de Cleveland, como el Ayuntamiento, el estadio First Energy o el Auditorio público.


Nos dirigimos al cercano Willard Park, un parque cuadrado donde se encuentra un sello gigante con la palabra FREE, un concepto muy necesario en los tiempos que corren en el gigante americano. Caminando hasta allí nos dimos cuenta que las aceras estaban llenas de referencias a los más importantes grupos de Rock&Roll, y es que Cleveland es también conocida por albergar el Hall of Fame de este estilo de música.


En Willard Park tienen este pedazo de sello
En Willard Park tienen este pedazo de sello

Desde allí comenzamos a alejarnos hacia el sureste por Euclid Ave, una amplia avenida que nos condujo a Playhouse Square, un lugar que acoge multitud de teatros con una larga tradición. El lugar está dominado por un enorme candelabro iluminado, el más grande del mundo situado al exterior, por lo que fue ideal llegar cuando el sol empezaba a caer. Además, esto hizo que el regreso por la avenida fuera más intenso, con los colores rojizos que se mezclaban con la oscuridad al fondo de la calle.


Concluimos nuestro recorrido en E 4th Street, una calle peatonal repleta de locales de monólogos, cafés, cervecerías y restaurantes. Un lugar ideal en el que nos costó decidirnos por un sitio donde cenar. Finalmente nos metimos en Butcher and the Brewers, donde además de que la comida estaba muy sabrosa, probamos una cerveza que nos dejó con la boca abierta. La Albino Stout es una cerveza rubia con todos los aromas y sabores de una potente cerveza negra. Una maravilla.