8 destinos rurales en la Comunidad Valenciana

Actualizado: oct 26

El turismo rural es para nosotros una forma perfecta de salir de la rutina, conocer lugares cercanos y conectar con la naturaleza a través de actividades como el senderismo. En la Comunidad Valenciana hay multitud de destinos rurales maravillosos, algunos de los cuales ya hemos ido descubriendo a lo largo de los últimos años.


Nos encanta descubrir el interior de la Comunidad Valenciana

¿Te gustaría escaparte un fin de semana y disfrutar de un entorno tranquilo o hacer una ruta de senderismo por la montaña? Aquí van nuestras 8 propuestas en los alrededores de Valencia, organizadas de norte a sur:


  • Morella, Los Puertos de Morella, Castellón

  • Ademuz, Rincón de Ademuz, Valencia

  • Sueras, Plana Baja, Castellón

  • Aras de los Olmos y Alpuente, Los Serranos, Valencia

  • Chulilla, Los Serranos, Valencia

  • Quesa y Anna, Canal de Navarrés, Valencia

  • Játiva, Costera, Valencia

  • Vall de Ebo, Marina Alta, Alicante


MORELLA


Esta población, ubicada al norte de la provincia de Castellón, es la capital de la comarca de Els Ports, y puede presumir de ser una de las más bonitas de la Comunidad Valenciana.


Morella está situada en lo alto de una colina

Nosotros la visitamos en marzo, en una época en que el frío del invierno había dejado paso a días más agradables, y se convirtió en uno de nuestros destinos favoritos para una escapada rural de fin de semana.


Conforme nos íbamos acercando con el coche nos iba gustando más la elección, ya que una de las estampas clásicas de Morella es la que, desde lejos, muestra su perfil en lo alto de una colina.


Pasear por Morella es un verdadero placer

Dentro del propio pueblo nos entretuvimos paseando por sus estrechas calles. Visitamos el Castillo de Morella, el Convento de San Francisco y la Iglesia de Santa María pero, sin duda, nuestro lugar favorito fue la zona de soportales de la calle Blasco de Alagón, un lugar especial, donde además disfrutamos de la gastronomía de la zona llevada a otro nivel por el restaurante Vinatea.


Uno de los motivos que nos llevan a estas poblaciones de la Comunidad Valenciana es la posibilidad de caminar por los senderos rodeados de naturaleza y espacios abiertos. En Morella, si acudes a la Puerta de San Miguel, además de contemplar esta hermosa entrada a la ciudad, podrás preguntar por alguna de las rutas que organizan en el punto de información turística. Nosotros tuvimos suerte y pudimos hacer la ruta guiada hasta las cercanas pinturas rupestres, ubicadas en Morella la Vella.


Mirambel es uno de los pueblos con más encanto en los alrededores de Morella

En los alrededores de Morella hay varias poblaciones que vale la pena visitar, pero entre ellas nos quedamos con Mirambel, ya en la provincia de Teruel, catalogado como uno de los pueblos más bonitos de la península. Allí, sus poco más de 100 habitantes disfrutan de un pueblo en el que parece que se ha detenido el tiempo. Las calles empedradas y las casas antiguas se mantienen bien conservadas dentro de la muralla gracias al compromiso por conservar este patrimonio de valor incalculable.


Pero no fue esta la única ruta que hicimos. El domingo por la mañana nos despertamos temprano para ir andando hasta Chiva desde Morella, una pequeña aldea cercana donde almorzamos como reyes antes de regresar a recoger las cosas y volver a Valencia. El camino, con vegetación cambiante, tuvo su momento álgido cuando pasamos junto a una ganadería, a pocos metros de los toros que nos miraban extrañados. También anduvimos junto a un bonito acueducto medieval.


Para los amantes de la buena y contundente comida, Morella será un destino perfecto. Además de el ya nombrado Vinatea, en La Fonda o en Casa Roque pudimos degustar platos típicos de la gastronomía local como el cordero al horno, la sopa morellana o los platos elaborados con trufa.


RINCÓN DE ADEMUZ


Rodeado por las provincias de Teruel y Cuenca se encuentra el Rincón de Ademuz, un territorio separado físicamente del resto de la provincia de Valencia, pero perteneciente a ella.


Nos encantó la ruta por el sendero junto al río Bohílgues

Allí acudimos con la idea de escapar del ajetreo de la ciudad y conocer uno de los espacios más desconocidos de nuestra región. Nos alojamos en una casa rural llamada "La Guapeta", en lo alto de Ademuz, la población más importante de la zona.


Desde allí hicimos una ruta de senderismo por uno de los parajes más bonitos que hemos pisado en nuestras aventuras por la Comunidad Valenciana. Y es que los primeros 7 kilómetros de la ruta circulaban en paralelo al río Bohílgues, un pequeño afluente del Turia que nos marcó el camino hasta la población de Vallanca, son realmente preciosos. Este tramo nos hizo creer que estábamos dentro de una frondosa y húmeda selva, muy diferente a lo que pudimos ver en el resto de esta comarca.


De hecho, regresamos por un sendero algo más al sur del río, y nos encontramos con un entorno mucho más árido y seco.


En todas las poblaciones del Rincón de Ademuz detectamos un cierto grado de despoblación

Tras la ruta, cargamos fuerzas con una comida de tapeo en el Bar Pitoches. Quizá echamos algo de menos lugares con una gastronomía más autóctona, pero comimos igualmente a gusto.


En pueblos como Castielfabib disfrutamos de preciosos callejones

El resto del tiempo lo dedicamos a conocer los pueblos con más encanto de los alrededores. Estuvimos tanto en Castielfabib como en Torre Alta. En ambos casos detectamos una marcada despoblación, incluso en algunos momentos nos pareció caminar por pueblos vacíos. Sin embargo, seguimos disfrutando de estos lugares llenos de callejones y construcciones antiguas, y de las bonitas vistas desde lo alto del Castillo de Castielfabib.


Para completar el fin de semana hay varias opciones que valen la pena. Una de ellas es hacer una visita de un día a la cercana ciudad de Teruel. La pequeña capital de provincia es un lugar con mucho encanto, donde además si que encontramos esa gastronomía local que andábamos buscando.


Otra alternativa es subirse a la bici y hacer una ruta desde Ademuz hasta el Collado Calderón o Alto de las Barracas, el techo de la Comunidad Valenciana, a más de 1.800 metros de altura.


SUERAS


Acudimos a esta población de la provincia de Castellón atraídos por la posibilidad de aislarnos lo máximo posible y poder empaparnos de la tranquilidad de estos pequeños pueblos de la Sierra de Espadán, en la Plana Baja.


La Sierra de Espadán es un espacio precioso

Tal y como explicamos en un artículo específico para esta escapada rural de fin de semana, encontramos lo que buscábamos, ya que pudimos disfrutar de un entorno natural precioso, prácticamente sin más visitantes que nosotros.


Hicimos una ruta de senderismo que nos llevó a conocer los puntos más históricos de Sueras, como el Castillo de Mauz o la Fuente de Castro, e incluso visitamos el vecino pueblo de Aín, uno de los más bonitos y cuidados de la zona.


El Castillo de Mauz es el punto más elevado de la ruta

En esta misma sierra hay muchas alternativas para los amantes del ciclismo, ya que la subida al Puerto de Eslida desde la Vall de Uxó es una atractiva etapa, ideal para un día de deporte en un entorno privilegiado.


ARAS DE LOS OLMOS / ALPUENTE


La decisión de irnos a pasar un fin de semana a esta población de la comarca de Los Serranos fue totalmente improvisada. Las ganas de escapar del calor y el bullicio de la ciudad nos llevaron a un tranquilo hotel en lo alto de este pueblo, que además en el mes de septiembre no estaba muy lleno de gente.

La estampa de Alpuente desde lo lejos es fantástica

La realidad es que lo mejor que encontramos en Aras de los Olmos fue la posibilidad de salir directamente a caminar por la montaña, sin necesidad de conducir con el coche hasta ningún punto. Aprovechamos esta opción para hacer una agradable ruta por las montañas cercanas hasta llegar al Mirador del Alto de la Travina.


Pero si algo nos hacía realmente ilusión de estar alojados en esta zona era la posibilidad de visitar tanto Alpuente como La Yesa, dos pueblos a los que Edu había acudido muy a menudo de pequeño por temas familiares, y que hacía mucho tiempo que no visitaba.


La Yesa es una pequeña aldea que, en cierto sentido nos recuerda también al lugar de nacimiento del padre de Anna, Los Corrales de Utiel. Disfrutamos mucho paseando por su calle principal, e incluso nos paramos un rato a tomar algo en el bar del pueblo para sentir su ambiente.


Tras comprar algo de embutido, como solían hacer nuestros padres y abuelos en las excursiones cuando éramos niños, salimos del pueblo en dirección a la Ermita de San Roque, del siglo XVII.


Una de las visitas recomendables es el Acueducto de los Arcos de Alpuente

Alpuente, por su parte, es una población en la que sin duda merece la pena hacer un alto en el camino. Deambular por su calle principal, observar las casas del pueblo y las ruinas del antiguo castillo desde los miradores, asomados al barranco, o comer una buena sopa y un plato de embutido local en el Restaurante Victoria convierten este pequeño pueblo en una parada obligatoria.


Unos 2,5 kilómetros al norte de la villa es una gran idea acercarse al Acueducto de los Arcos de Alpuente, construido entre el siglo XVI y XVII, y situado en la carretera que separa esta población de la mencionada La Yesa.


Pocos meses después de esta visita tuvimos la oportunidad de correr un precioso pero agotador trail de montaña por su término municipal, con principio y final en la plaza principal del pueblo. Fue otra magnífica forma de conocer Alpuente y sus alrededores.

La ruta de senderismo alrededor del pantano de Benagéber nos dejó momentos como este

Por último, para redondear el fin de semana, hicimos una encantadora y dura ruta alrededor del cercano pantano de Benagéber. Aunque se nos hizo un poco larga debido al calor, fue una gozada caminar bordeando este bonito embalse. Cerca de allí, el pueblo de Titaguas es otra parada recomendable, ya que está repleto de edificios de interés señalizados en su recorrido con pequeñas explicaciones de cada uno de ellos, amenizando el paseo de forma muy original.


CHULILLA


Probablemente sea la ruta de senderismo por los puentes colgantes de Chulilla una de las más famosas de la Comunidad Valenciana. Nosotros no pudimos resistirnos a la curiosidad, y acudimos a esta localidad de la comarca de Los Serranos en un fin de semana de febrero en que el tiempo iba a ser perfecto para disfrutar de la montaña.


La ruta de los puentes colgantes de Chulilla es una de las más bonitas de la provincia de Valencia

La ruta de los puentes colgantes es, ya de por sí, motivo suficiente como para visitar esta zona. El cambiante paisaje, cruzar los puentes, y posteriormente caminar por la parte baja y más húmeda de este cañón del río Turia fue una gran experiencia. Además, si alargas un poco la caminata, puedes tener unas panorámicas preciosas del Embalse de Loriguilla e incluso visitar unas pinturas rupestres perdidas en medio de la naturaleza.


Si alargas un poco tu caminata podrás disfrutar de hermosas vistas al Embalse de Loriguilla

Si a esto le añades que pudimos vivir el carnaval de Chulilla, visitar su bonito castillo, tener unas agradables vistas del cañón desde los puntos más elevados del pueblo y alojarnos en una acogedora casita adjunta al restaurante La Aldea, en la cercana población de Calles, donde además comimos estupendamente, la conclusión es que nos quedó un fin de semana de lo más apañado.


Pero si te apetece saber un poco más sobre cómo organizar esta escapada rural, te invitamos a leer el post publicado para este destino.


QUESA / ANNA


El fin de semana que pasamos en Canal de Navarrés fue una sorpresa constante. Esta comarca tiene una riqueza incalculable en cuanto a parajes genuinos, cascadas y piscinas naturales, teniendo en cuenta que el agua brota en este comarca casi por castigo (bendito castigo). Para comenzar, fuimos a relajarnos al Embalse de Escalona, cuya vegetación llega hasta la misma orilla.


El Embalse de Escalona es un lugar ideal para relajarse

Nos alojamos en el Hotel de Montaña La Rocha, en Quesa, en una ubicación tranquila con unas vistas excelentes de los alrededores. Un lugar idílico. En este pueblo, además de visitar sus puntos más importantes y subir a la ermita, hicimos una ruta de senderismo que comenzó en Los Charcos de Quesa, un espacio natural extraordinario, lleno de pequeños lagos de aguas cristalinas.


La ruta de los Charcos de Quesa es una de las más bellas que hemos hecho

Aprovechamos el fin de semana para conocer también algunas de las poblaciones de la comarca, como Chella, que cuenta con un precioso salto de agua y un barrio morisco muy interesante, Bolbaite, dominado por su antiguo castillo en proceso de restauración, o Navarrés, cuya subida al calvario, toda pintada de blanco, era algo peculiar.


Para concluir la experiencia, hicimos una ruta por los Gorgos de Anna, descubriendo una zona de piscinas naturales, cascadas y senderos escondidos en un recorrido con continuos cambios de paisaje.


La visita al Palacio de los Condes de Cervellón fue el broche ideal para un fin de semana perfecto

Tras la ruta fuimos a comer arroz al horno, uno de los platos típicos de la zona, antes de descansar un rato en la famosa Albufera de Anna y visitar el Palacio de los Condes de Cervellón, en el que destaca el patio y las salas árabes de la planta baja, todos ellos restaurados por artesanos marroquís en 2007. Un final excelente para un fin de semana perfecto.


JÁTIVA


Játiva es una de las poblaciones más importantes de la provincia de Valencia, y además cuenta con grandes atractivos turísticos y gastronómicos, por lo que la hemos visitado en varias ocasiones.


Indudablemente, nadie debería irse de allí sin pasar un rato visitando su espectacular castillo, cuya importancia proviene de su ubicación estratégica dentro del recorrido de la Vía Augusta romana. El castillo, dividido en dos partes, ha sido testigo del paso de los musulmanes, la reconquista y multitud de conflictos a lo largo de los siglos.


El Castillo de Játiva es un lugar increíble

En la actualidad es una visita obligada para quien quiera empaparse de la historia de Játiva. No hay mejor forma de continuar el día tras conocer el castillo que bajar a alguno de los restaurantes de la ciudad y degustar un exquisito arroz al horno, uno de los platos clásicos de la gastronomía valenciana.


Menudo regalazo fue poder alojarnos y cenar en el Hotel Mont Sant

Vale la pena también perderse por las calles más antiguas de la villa, para cruzar la Plaza del Mercado y visitar la Basílica de Santa María. Concluir el día cenando y alojándote en el Hotel Mont Sant será un colofón perfecto para un día en Játiva.


Pero esta ciudad también tiene oferta para aquellos, como nosotros, a los que les gusta caminar por la naturaleza. Y es que el sendero que discurre al sur de la ciudad, en paralelo al río Albaida hasta llegar a la Cova Negra, además de ser muy sencillo y estar perfectamente acondicionado, ofrece unas vistas espectaculares. La ruta se puede completar por el oeste, una zona más boscosa, para hacerla circular y cambiar radicalmente de paisaje.


VALL DE EBO


Esta fue nuestra primera escapada rural juntos, así que le tenemos especial cariño a la zona de la Vall de Ebo, a la que hemos vuelto en algunas ocasiones por su cercanía con Oliva, de dónde es Anna.


Nos alojamos en un apartamento en Vall de Ebo, el pueblo que comparte nombre con el río en el que se encuentra este precioso valle. Desde allí hicimos varias actividades, comenzando por una visita a la Cova del Rull, una increíble cueva dónde poder ver grandes estalactitas y estalagmitas que aún hoy siguen en formación. Subimos hasta este punto caminando por la carretera que la une al pueblo. Como curiosidad te contamos que la cueva debe su nombre al cazador que la descubrió por casualidad en 1919, apodado "tío Rull".


La subida a la Cova del Rull se hizo algo dura por las altas temperaturas

Concluida la visita, continuamos caminando hasta una zona llamada Els Tolls, donde hay unas piscinas naturales que impiden la filtración del agua debido a la escasa porosidad de la roca. Lamentablemente la mayoría estaban secas en la época del año en la que acudimos, pero pudimos apreciar igualmente las curiosas formas causadas por la erosión de la roca.


Qué bien nos vino el agua fresca de la Font d'en Gili

Para comer, la mejor idea es acudir al Restaurante El Jabalí, en el vecino pueblo de Benialí. Allí cocinan de manera exquisita el animal que da nombre al local. Ya te puedes imaginar que sales de allí bastante lleno, así que, de regreso a Vall de Ebo, es perfecto hacer alguna parada con el coche en alguno de los numerosos miradores, como el del Xap, que proporcionan unas panorámicas magníficas del valle.


En dirección al este desde Vall de Ebo hay varios senderos que discurren en paralelo al río Ebo. Allí pudimos disfrutar de la frondosa vegetación de la zona, así como de algunas fuentes como la Font d'en Gili, donde corría agua fresquísima, que nos ayudo a soportar las altas temperaturas del verano.


Recorrer los alrededores de Vall de Ebo fue un verdadero placer

Para los amantes del ciclismo de carretera, esta zona es también ideal para hacer una ruta entre Pego, la Vall de Ebo y el Mirador del Xap. Te encontrarás algunas rampas de hasta el 16% de desnivel, pero lo podrás compensar comiendo un buen guiso de jabalí al final del recorrido.


Sin duda, tenemos suerte de vivir en una zona tan rica en cultura, naturaleza y gastronomía, y desde aquí nos gustaría reivindicar el turismo de interior en la Comunidad Valenciana, posiblemente más conocida por sus playas, pero que puede ofrecer al visitante opciones para todos los gustos.


En el siguiente mapa te mostramos los puntos más importantes que hemos ido describiendo en este recorrido por los 8 de los mejores destinos rurales de la Comunidad Valenciana:


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