10 planes para descubrir del sudoeste de Alemania

Actualizado: jun 8

El sudoeste de Alemania es una zona que conocemos muy bien gracias a que uno de los dos estuvo viviendo durante un año en la ciudad de Kaiserslautern. Hay muchísimos planes que hacer en el área que comprenden los estados de Baden-Württemberg, Hesse o Rheinland-Pfalz.


Consideramos que la zona es ideal para un roadtrip en coche o en furgoneta, disfrutando de la belleza que el Rin deja a ambas orillas, y para ello te proponemos los siguientes 10 planes para disfrutar del sudoeste de Alemania:


  • Ulm, la ciudad natal de Albert Einstein.

  • Stuttgart, capital de Baden-Württemberg.

  • Freiburg y una incursión en la Selva Negra.

  • Heidelberg, una de las ciudades más bonitas de Alemania.

  • Worms y su precioso cementerio judío.

  • Speyer y una catedral Patrimonio de la Humanidad.

  • Ruta de los Castillos del Rin, de Koblenz a Mainz bordeando el río.

  • Kaiserslautern, la base perfecta para conocer la zona.

  • Trier, la ciudad romana que vio nacer a Karl Marx

  • Colonia, que solo por su catedral ya merece la pena


El Rin es un elemento clave en un viaje por esta zona de Alemania

1. ULM, LA CIUDAD NATAL DE ALBERT EINSTEIN

Ulm es una ciudad situada en el estado de Baden-Württemberg, justo en la frontera que el río Danubio marca con el vecino estado de Baviera. Es famosa por varios motivos, entre ellos por ser la ciudad natal de uno de los científicos más célebres de la historia, Albert Einstein. Nosotros la conocimos haciendo una parada rápida en un viaje en coche entre Kaiserslautern y München y, pese a que la visita fue breve, nos dio tiempo para comprender que sería un buen punto de partida para conocer el sudoeste de Alemania.


La Ulmer Münster es la iglesia más alta del mundo

Otro de los motivos que hacen de Ulm un lugar en el que merece la pena parar es la Ulmer Münster, un templo de estilo gótico que domina la plaza más importante de la ciudad y que es la iglesia más alta del mundo, alcanzando su aguja los 161 metros.


Nos impresionó verla tanto por fuera como por dentro, especialmente gracias a su buena ubicación en una amplia explanada que permite alejarse un poco del templo para tener una perspectiva más amplia.


Justo al lado de la iglesia se encuentra el Stadthaus Ulm, un centro cultural diseñado por el arquitecto ganador del Pritzker Richard Meier, que contrasta tanto en forma como en color con el templo contiguo.


Por último, antes de continuar la ruta, es aconsejable acercarse al Ayuntamiento o Ulmer Rathaus, un bonito edificio cuya parte más antigua fue construida en el siglo XIV. Está lleno de frescos y su fachada cuenta con un precioso reloj astronómico. Fue poco el tiempo el que pasamos allí, pero conseguimos conocer las calles más céntricas de una ciudad con mucha historia.


2. STUTTGART, CAPITAL DE BADEN-WÜRTTEMBERG


Nuestra siguiente propuesta, todavía dentro de Baden-Württemberg, es la capital del estado, Stuttgart. No es posiblemente el lugar más frecuentado por los turistas, pero en nuestras dos o tres visitas nos pareció una ciudad con un clima algo más agradable que otros puntos de Alemania, y con un centro muy abierto, pensado para el disfrute de sus habitantes.


La Plaza del Castillo es muy abierta y está llena de zonas verdes perfectas para disfrutar de los días soleados

Si el clima es benevolente contigo, una de las mejores cosas que se puede hacer en Stuttgart es comprar algo de comer y acudir a uno de los múltiples tapices de césped que rodean Schlossplatz para disfrutar, desde una posición privilegiada, de la belleza de los edificios que flanquean el parque, como el nuevo castillo o el Königsbau, con sus espectaculares columnas de estilo neoclásico.


Además, hay algunos edificios singulares que nos encantó visitar en Stuttgart, como la Ópera y el Altes Schloss o Castillo Antiguo. También en el centro, Schillerplatz es una plaza rodeada de algunas de las construcciones más emblemáticas de la ciudad, como la Stiftskirche, el Fruchtkasten o la Alte Kanzlei.


Si por casualidad te pasas por allí a finales del mes de abril o principios de mayo, te encontrarás con el Stuttgarter Frühlingsfest, el Festival de Primavera más grande de Europa, donde se hace tributo a la cerveza, como no podría ser de otro modo, compartiendo con amig@s grandes jarras bajo las carpas. Nosotros lo vivimos durante una visita familiar y fue una experiencia inolvidable.


Stuttgart tiene una relación muy estrecha con el mundo de la automoción, de hecho las sedes y los museos de Mercedes-Benz y de Porsche se encuentran allí. Fue en uno de esos museos, en el de Mercedes, donde pudimos entretenernos conociendo los detalles de la historia de esta mítica marca y de los paralelismos entre la historia del siglo XX y el desarrollo de este medio de locomoción. Como sorpresa final, conseguimos montar en un monoplaza de Fórmula 1, algo que no se puede hacer todos los días.

En el Museo de Mercedes-Benz nos subimos a un monoplaza de Fórmula 1

En los alrededores de Stuttgart se encuentra un lugar muy importante para los amantes de la arquitectura moderna, como nosotros. El Weissenhofsiedlung es una exposición de viviendas que fue dirigida por Mies van der Rohe en 1927 y en la que participaron los arquitectos más importantes del momento, como Le Corbusier o Walter Gropius.

La importancia histórica de la colonia Weissenhof se basa en el amplio repertorio de soluciones técnicas, funcionales y estéticas empleadas para crear una nueva forma de vivir en el contexto de una ordenación urbanística global. Es en el año 2000 cuando se declara patrimonio nacional en su totalidad. Realmente fue una experiencia increíble visitar una de las viviendas de este catálogo de una época que cambió la arquitectura para siempre.


3. FREIBURG Y UNA PEQUEÑA INCURSIÓN EN LA SELVA NEGRA


El agua corre por las principales calles de Friburgo a través de pequeños canales

En cuanto pusimos un pie en Freiburg nos dimos cuenta de que en esa ciudad se vive la vida de otra manera. No es fácil de explicar pero el ambiente que se respiraba y las sensaciones que nos generaba pasear por sus calles eran geniales.


Lo primero que nos llamó la atención es que por gran parte de sus principales arterias circula el agua a través de pequeños canales en los bordes de las aceras, a modo de acequias.

Dedicamos tiempo a recorrer la ciudad con tranquilidad, especialmente la plaza de la Catedral de Freiburg, llena de movimiento gracias a que estaba en funcionamiento el Müstermarkt. Entre los edificios que rodean al templo, nos encantó el Historisches Kaufhaus, un antiguo almacén con fachada roja y preciosos balcones.

Acabamos la ruta dando una vuelta por la zona de los canales antes de acercarnos a la Casa de la Ballena, un edificio burgués de estilo gótico donde habitó Erasmo de Rotterdam durante el tiempo que pasó en Freiburg.


Nuestra pequeña incursión en la Selva Negra nos abrió el apetito de conocer esta zona mejor

Para completar el día, nos adentramos en la Selva Negra, que en esa época estaba todavía bastante nevada, y visitamos una de las más famosas cascadas, llamada Todtnau Wasserfall. Un perfecto final para un día en el que descubrimos una ciudad adorada por sus habitantes, algo que se trasmite inmediatamente al viajero.

4. HEIDELBERG, UNA DE LAS CIUDADES MÁS BONITAS DE ALEMANIA

Siempre nos pareció, en cada una de las visitas que hicimos a Heidelberg, que no fueron pocas, que esta ciudad universitaria de Baden-Württemberg es una de las más bonitas que hemos visto en Alemania. Al menos, una de las que más encanto tiene en cualquier estación del año.


El Castillo de Heidelberg se puede ver desde casi cualquier punto de la ciudad

Aunque hayamos estado allí unas cuantas veces, nunca nos cansamos de subir al castillo, del siglo XIII, visitar su interior y el Museo de la Farmacia, así como el enorme barril que representa el amor de esta zona por el vino.


De hecho comprobamos esta devoción por el vino haciendo una degustación del codiciado "vino de hielo", aquel para el cual sus uvas se vendimian bajo determinadas condiciones climáticas que no se dan todos los años, y se elabora bajo estrictos controles de calidad.


Las uvas deben ser vendimiadas a mano en estado de congelación en el racimo y prensadas con los cristales de hielo, lo que provoca una alta concentración de azúcares y ácidos debido a la deshidratación, mejorándose de este modo la extracción de compuestos aromáticos. No es un producto barato, pero hay que probarlo una vez en la vida si tienes oportunidad.


Las vistas de Heidelberg desde el castillo son preciosas

Pero lo que realmente nos emociona cuando hemos visitado Heidelberg es sentirnos dominadores de la ciudad asomados a uno de los balcones del castillo, desde los que se puede ver toda la ciudad, así como el precioso valle del río Neckar que la baña.


Aunque solamente por esto ya merece la pena la visita, el centro de la ciudad no es para nada despreciable, así que no se debe dejar pasar la oportunidad de pasear por Hauptstraße, la calle principal, hasta llegar a la Heiliggeistkirche, la iglesia más importante de Heidelberg.


Desde allí, el pequeño callejón Steingasse siempre te incita a adentrarte en él, mostrándote al fondo la Brückentor, la puerta de entrada a la ciudad por el antiguo puente que cruza el Neckar y une la ciudad con las laderas de la montaña ubicada en la orilla norte del río.

Recuerda abrigarte bien si piensas visitar Heidelberg en pleno invierno

Si el viaje es cercano a las festividades navideñas, hay varias tiendas de adornos en los alrededores del puente que valen mucho la pena, al igual que su mercadillo navideño. Y muy importante para nosotros es terminar un recorrido por Heidelberg en la Schnitzelhaus Alte Münz y probar una de las más de 100 salsas con las que cocinan en este restaurante el famoso schnitzel o filete de cerdo empanado, a ser posible regado con una excelente weißbier.


5. WORMS Y SU PRECIOSO CEMENTERIO JUDIO


En una de las múltiples ocasiones en que conducíamos por la A6 de regreso desde Heidelberg a Kaiserslautern, vimos un cartel de una ciudad que nos llamó la atención. Rápidamente buscamos información en la guía sobre Worms y concluimos que teníamos tiempo para una visita rápida a los puntos más importantes de esta población, cuya historia se remonta a un asentamiento celta llamado Bormetomagus.


El Cementerio Judío de Worms es el más antiguo de Europa

Lo que más nos interesaba visitar era su cementerio judío, el más antiguo de Europa, y efectivamente fue muy impactante. Pudimos pasear y conversar con total paz y tranquilidad a escasos metros de las lápidas que parecían brotar del suelo de manera aleatoria, rodeadas de cuidadas plantas y árboles.


Continuamos caminando hacia el noroeste, en dirección a la Catedral de Worms, donde ya empezamos a apreciar lo animada que estaba la ciudad, abarrotada por personas que buscaban salir a la calle a disfrutar del excelente día. Durante nuestra breve visita encontramos una plaza en la que un grupo de música tradicional amenizaba la tarde, y otra en la que los niños podían hacer actividades al aire libre. Esto nos hizo tener la sensación de estar en una ciudad alegre y pensada para sus habitantes.


Durante nuestra visita, la ciudad de Worms nos transmitió una gran sensación de alegría

Tras una rápida parada en las estatuas que homenajean a Martin Luther y a Ludwig IV, decidimos concluir nuestro paso por Worms y regresar definitivamente a Kaiserslautern, con un muy buen sabor de boca de esta ciudad separada del vecino estado de Hesse únicamente por el Puente de los Nibelungos, que permite salvar el ancho río Rin.


6. SPEYER Y SU CATEDRAL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


Únicamente por ver la Catedral de Speyer y sus alrededores ya vale la pena dedicar un día a esta pequeña localidad de Renania-Palatinado. Nosotros aprovechamos la cercanía de Kaiserslautern para hacer una excursión de un día en tren, atraídos por la fama de la iglesia, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


La Catedral de Speyer es Patrimonio de la Humanidad

El día empezó movido, ya que estuvimos a punto de perder el tren, pero una vez salvado este pequeño imprevisto, y ya en Speyer, nos dirigimos a la zona más interesante de esta población bañada por el Rin, que va desde la Altpörtel hasta la impactante Catedral, recorriendo la calle principal Maximilianstraße.


La Catedral, de arquitectura románica, llama la atención desde bien lejos, principalmente por el material con el que está construida, arenisca roja.


Dar una vuelta alrededor de la Domplatz es la mejor manera de impregnarse del aroma de esta ciudad fundada por los romanos, una de las más antiguas de Alemania, ya que es ahí donde se concentran sus edificaciones más representativas, como el Ayuntamiento o el Historisches Museum der Pfalz, además de algunas bonitas fuentes.

Speyer superó todas nuestras expectativas

De nuevo la suerte estuvo de nuestro lado, y coincidimos con el festival anual de cerveza que organiza toda buena ciudad germana, cuyo nombre en el caso de Speyer está dedicado al Brezel, el famoso lazo de pan alemán (Speyerer Brezelfest). No tuvimos muchas dudas en sentarnos alrededor de alguna de las carpas y bebernos una buena cerveza local.


De regreso hacia la estación de tren aún tuvimos tiempo de pararnos en la Georgenbrunnen, una bonita fuente a mitad de Maximilianstraße, y en las iglesias de St. Joseph y Gedächtniskirche, esta última llamativa por las tejas de colores que adornan su parte superior. Sinceramente no esperábamos tanto de esta excursión, que resultó ser todo un éxito.

7. RUTA DE LOS CASTILLOS DEL RIN, DE KOBLENZ A MAINZ BORDEANDO EL RÍO


Alquilar un coche y recorrer los escasos 95 km que separan Koblenz y Mainz es uno de los mejores planes que se puede hacer en el sudoeste de Alemania. Y es que el camino que sigue la senda del Rin entre estas dos ciudades de Rheinland-Pfalz está lleno de preciosas sorpresas que se deben contemplar de manera pausada.


El Deutsches Eck es el punto donde confluyen dos grandes ríos, el Rin y el Mosela

Para comenzar la ruta, no hay mejor manera que desplazarse a Koblenz y situarse en el Deutsches Eck, el monumento emplazado en el punto en el que el Rin y el Mosela unen sus caminos, y quedarse un rato observando el paso de los barcos cargados de carbón y las colinas que rodean la ciudad.


Tras salir de Koblenz, la primera parada de nuestro roadtrip por el Rin la hicimos en una población llamada St. Goar. Allí comenzamos visitando las ruinas de uno de los castillos más grandes que en su época de esplendor controló el río desde la alturas. A continuación, tras un breve paseo por las calles del bonito pueblo, tomamos un ferry que nos llevó a la otra orilla. El trayecto fue muy breve, pero las increíbles vistas al Katz Burg valieron mucho la pena.


La estatua de Lorelai fue uno de los lugares que más nos gustó en esta ruta

Una vez al otro lado del río, condujimos durante escasos minutos hasta llegar al Parking Loreley, donde dejamos el coche y nos introdujimos caminando por un brazo de tierra que se adentra en el Rin.


Al final del mismo nos esperaba la estatua de Lorelei, un personaje muy común en las leyendas alemanas sobre esta zona, declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. El paseo resultó muy agradable, rodeado de vegetación y de patos que se acercaban buscando algo de comer.


Tomamos de nuevo el ferry para continuar nuestra ruta en dirección a Oberwesel, donde hicimos un stop para subir al castillo Schönburg, actualmente convertido en romántico hotel. Desde allí tuvimos una panorámica excepcional de la pequeña población, dominada por la Liebfrauenkirche.


La siguiente parada la hicimos en Bacharach, otro de los más famosos pueblos de la Ruta de los Castillos del Rin. Allí subimos al castillo Stahleck, actualmente utilizado como albergue juvenil. Bacharach es una población donde nos detuvimos un poco más para admirar sus cuidadas calles medievales, de las mejor conservadas del recorrido.


La carretera que bordea el Rin entre Mainz y Koblenz está llena de preciosos castillos medievales

Proseguimos hacia el sur para detenernos en uno de los castillos más remotos de la ruta, el de Sooneck, desde cuya torre sur las vistas hacia el río pueden llegar a dar incluso vértigo.


El último alto antes de llegar a Mainz fue el precioso castillo de Rheinstein, uno de los más bonitos del Rin. Este castillo de estilo neogótico y construido a principio del siglo XIV nos dejó verdaderamente impresionados. Sus torres, vidrieras, escaleras y las vistas desde su parte superior bien merecieron una relajada visita.


Y para terminar Mainz, la capital del Renania-Palatinado, famosa por ser el lugar donde nació y vivió Johannes Gutenberg, el inventor de la imprenta moderna.


Nuestros lugares favoritos en ella son la Catedral y la cercana plaza en la que se sitúa el Museo Gutemberg. El templo es un edificio románico de arenisca roja que, junto a las catedrales de Worms y Speyer, también nombradas en este post, son algunos de los mejores ejemplos de este tipo de arquitectura en el mundo.


Por su parte, desde la plaza disfrutamos de espectaculares vistas al Rin. El río también marca aquí la frontera con el estado de Hesse. Un punto final excelente para una ruta llena de momentos para recordar.


8. KAISERSLAUTERN, LA BASE PERFECTA PARA CONOCER LA ZONA

Posiblemente no sea la ciudad más bella de la zona, pero indudablemente forma parte de nuestra vida tras el año que uno de nosotros pasó viviendo en ella. Además, por su posición en el mapa, Kaiserslautern es un punto ideal para descubrir el sudoeste de Alemania.


La ciudad es más conocida por su estadio de fútbol y la cercana base militar que por cualquier otro motivo, y realmente, lo más interesante que se puede hacer en Kaiserslautern es subir a la terraza del Ayuntamiento y observar como anochece en la ciudad, viendo como las casas se van llenando de puntos de luz que le otorgan algo más de belleza.


Ver anochecer desde la terraza del Ayuntamiento es uno de los mejores planes en Kaiserslautern

En Kaiserslautern pasamos muchas noches, así que descubrimos algunos restaurantes donde disfrutar de la gastronomía local, como el Brauhaus am Markt, donde nos encantaba pedir codillo acompañado de un tubo de cerveza de un metro de altura en el centro de la mesa, para poder ir sirviéndonos al gusto.


Muy cerca de éste, en una de las plazas más bonitas de la ciudad, teníamos fichado el St. Martin, un local en el que la especialidad eran los pescados. Justo desde esta plaza nace Steinstraße, una calle peatonal donde es agradable pasear hasta llegar a Mainzer Tor, otra plaza con curiosas esculturas de metal.


Las calles de Kaiserslautern están grabadas en nuestra retina por el año que Anna pasó viviendo y estudiando allí

En uno de nuestros múltiples días en Kaiserslautern nos lanzamos a conocer uno de los edificios más importantes de sus alrededores, el Castillo de Schwetzingen, muy cercano a Heidelberg. Fue reconstruido en el siglo XVIII, y su principal atractivo son los cuidados jardines que lo rodean. Nos recreamos paseando por ellos casi a solas, entre charcos de agua congelados y bonitos patios, lagos y fuentes.

9. TRIER, LA CIUDAD ROMANA QUE VIO NACER A KARL MARX

A escasos kilómetros de la frontera con Luxemburgo se encuentra Trier, la ciudad considerada más antigua de Alemania. Fue fundada en tiempos de los romanos y los edificios principales de su centro histórico están catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, de modo que es una visita obligada para todo aquel que recorra el sudoeste de Alemania.


La Porta Nigra es la principal vía de entrada al centro de Trier

La mejor forma que hay de iniciar la visita es adentrarse en la ciudad por la Porta Nigra, el símbolo de la antigua Treveris. Esta espectacular edificación, construida en torno al año 180, es preciosa desde fuera, pero además ofrece la oportunidad de visitarla por dentro y obtener una magnifica panorámica inicial de Trier.


A partir de aquí, nos encantó caminar hacia el sur, parando en cada uno de los puntos que iban atrayendo nuestra atención a lo largo de las cuidadas calles peatonales. Nada más cruzar la puerta, una estatua de Karl Marx nos recordó que esta es la ciudad natal del filósofo y político alemán.


El barrio judío de Trier está lleno de pequeños callejones

Después de unos pocos pasos a través de la bonita Simeonstraße giramos a la derecha para adentrarnos en los estrechos y sinuosos callejones del antiguo barrio judío, entre las que destaca Judengasse.


El regreso al camino nos llevó directos a Hauptmarkt, la plaza del mercado. Esta plaza puede ser catalogada como el corazón de Trier. La fuente central está rodeada de coloridos edificios de pocas plantas que son una excelente muestra de la arquitectura tradicional de la zona.


Ligeramente al este de la plaza se encuentra la Catedral de Trier, la iglesia más antigua de Alemania. Debido a las diferentes etapas por las que ha pasado, el edificio es una preciosa mezcla de estilos arquitectónicos. A escasos pasos de allí se encuentra la Basílica de Constantino, una antigua aula romana que sirvió de trono para Constantino I, el emperador que concluyó con la persecución de los cristianos en el Edicto de Milán.


Trier es, además de una ciudad histórica, un lugar tranquilo y acogedor

Para concluir la visita a esta ciudad de abrumadora historia, nos acercamos a las Termas del Mercado de Ganado, unas ruinas romanas protegidas por un moderno edificio acristalado, y finalmente a la casa natal de Karl Marx, donde dimos por terminada la ruta.


10. COLONIA, SOLO POR SU CATEDRAL YA MERECE LA PENA


Realmente no es una ciudad del sur de Alemania, pero nos hemos decidido a incluirla en este post por la cercanía entre Colonia y Kaiserslautern, nuestra base de operaciones en el descubrimiento de estas regiones germanas.


Y es que esta ciudad no puede pasar desapercibida en ningún roadtrip por el sur de Alemania, ya que cuenta con una de las iglesias más espectaculares del país. Frente al famoso puente Hohenzollernbrücke se encuentra la imponente Catedral de Colonia, cuya construcción se demoró más de 600 años.


Su estilo gótico y el color negruzco de su fachada se pueden apreciar casi desde cualquier punto de la ciudad. Pese a que la visitamos un día de intenso frío, no dejamos de darle una vuelta y recorrerla por dentro, admirando los elementos que la convirtieron en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


El frío deslució nuestra visita a Colonia, pero nos dimos cuenta de la gran ciudad que estábamos visitando

Desde allí iniciamos un recorrido hacia el sur, en paralelo al Rin, que nos llevó a Alter Markt, una de las más bonitas plazas de la ciudad. Sus casas de poca altura se veían superadas por otra enorme construcción, la iglesia Groß Sankt Martin, construida en estilo románico, como contrapunto a la catedral.


Continuamos caminando en zigzag, abandonando la orilla del río para volver a recuperarla pocos minutos después, hasta que fuimos a parar a la Malakoffturm, una torre de vigilancia del siglo XIX, ubicada cerca del antiguo puerto comercial Rheinauhafen.


Nuestro tour continuó adentrándonos en el casco antiguo de nuevo, donde no paramos de ver iglesias de diferentes estilos, como la de St. Gereon, desde donde además se veía de fondo la torre de televisión Colonius.


Finalmente, el frío y la lluvia se convirtieron en enemigos demasiado fuertes como para seguir caminando a la intemperie, así que decidimos regresar, pasando junto al famoso Flügelauto, un coche dorado con alas que corona el Kölnisches Stadtmuseum.


Por suerte, el destino le dio una segunda oportunidad a Colonia en un día un poco menos gris, concretamente para disfrutar del Carnaval, una de las mayores celebraciones en toda Alemania, la cual reúne a miles de personas en las calles de la ciudad para celebrar disfrazados el paso a la primavera.


Desde luego, viajando por estas regiones uno se da cuenta que muchos de los clichés o tópicos sobre Alemania y los alemanes son bastante infundados. En muchos de estos lugares nos encontramos con gente abierta y ciudades alegres en las que sus habitantes disfrutan de pasar tiempo en la calle. Y es que como siempre, viajar es la mejor forma de aprender y romper con los prejuicios.

En el mapa siguiente os dejamos los puntos que hemos ido relatando en este post, los que para nosotros son los mejores planes en el sudoeste de Alemania:


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