Perdidos en la isla maldita de Langkawi

Actualizado: 13 de may de 2020

En el mismo instante en que pusimos pie en tierra firme después de tres horas en el ferry que nos llevó desde Penang a Langkawi, y varios taxistas comenzaron a ofrecernos sus servicios con insistencia, nos dimos cuenta que habíamos llegado a un archipiélago en que el turismo es la principal fuente de riqueza. Langkawi es un lugar que durante mucho tiempo fue considerado como maldito, por su tradición como refugio de piratas, hasta que en 1986, el gobierno malayo lo convirtió en un centro turístico. Actualmente se conoce a este archipiélago cómo "la joya de Kedah".


En Langkawi encontramos algunos rincones preciosos
En Langkawi encontramos algunos rincones preciosos

En la actualidad, Langkawi ha vivido un fuerte desarrollo gracias principalmente al turismo local, siendo incluida en 2007 en la selecta lista de World Geoparks de la UNESCO, y tiene una gran ventaja económica frente al resto de Malasia, por su carácter de territorio Duty Free.


El caso es que Anna y yo llegamos allí junto a nuestra compañera de viaje y amiga Alba, que andaba recorriendo el sudeste asiático, con el objetivo de huir lo máximo posible de los lugares más concurridos, y disfrutar también de la naturaleza de esta exótica isla y encontrar las mejores playas de Langkawi. No siempre fue posible, pero conseguimos sacarle mucho partido a los menos de tres días que pasamos allí. A continuación te explicamos cómo lo hicimos.


DÍA 1. PASIR TENGKORAK Y PUESTA DE SOL EN PANTAI CENANG


Buscamos un alojamiento cerca de Pantai Cenang, la población más importante y animada de Langkawi, y lo encontramos en el Soluna Guesthouse, un relajado hostel cercado por campos de pasto donde los tranquilos búfalos conviven con el ajetreo que los rodea, y tratan de sofocar el calor introduciéndose en unas pocas lagunas que hacen el papel de oasis para estos animales.


Allí disponíamos de un pequeño pero cómodo bungalow con terraza. Nada más acomodarnos, hicimos algo que consideramos primordial en una visita a Langkawi, buscar un medio de transporte adecuado. El transporte público en la isla es bastante poco efectivo, así que lo mejor es alquilar un coche o una moto para poder moverse libremente, algo que gestionamos directamente con la recepción del alojamiento.


Nuestro hostel, el Soluna Guesthouse, estaba ubicado entre campos de pasto de búfalos
Nuestro hostel, el Soluna Guesthouse, estaba ubicado entre campos de pasto de búfalos

En cuanto dispusimos del vehículo, nos dirigimos a una de las playas que nos habían recomendado en el Soluna Guesthouse, la de Pasir Tengkorak, conocida como la playa de las calaveras (Skull Beach), ya que según cuenta la leyenda, muchos prisioneros de la isla Ko Tarutao, ya en territorio de Tailandia, y cuya orilla se encuentra a solo 5 km de esta playa de Langkawi, trataban de huir nadando hasta suelo malayo, pero muchos de ellos se ahogaban o eran devorados por los tiburones durante el recorrido.


En la playa Pasir Tengkorak encontramos un primer lugar donde relajarnos en Langkawi
En la playa Pasir Tengkorak encontramos un primer lugar donde relajarnos en Langkawi

El caso es que, por más que buscamos, no encontramos los restos de ningún intrépido nadador, sino más bien unos cuantos monos que aprovechaban cualquier descuido de los pocos bañistas que disfrutábamos de este relajado paraje, para robar algo de comida y subirse rápidamente a un árbol a disfrutar del ansiado manjar.


Pero más susto todavía nos llevamos cuando, caminando por la pasarela que une el parking con la playa, se nos cruzo un monitor lizard de considerable tamaño, aunque en seguida se sintió él más amenazado que nosotros y aceleró su torpe pero veloz paso para alejarse en busca de presas más sencillas.


Una vez ya habíamos explorado la playa lo suficiente y nos habíamos bañado en sus aguas, no especialmente cristalinas, pero sí muy calmadas, decidimos poner rumbo de vuelta a Pantai Cenang, ya que no queríamos perdernos la puesta de sol tumbados en una de las hamacas de alguno de los múltiples chiringuitos que se pueden encontrar en primera línea de playa.