Kuala Lumpur, la capital de Malasia te enamora más allá de las Torres Petronas

Actualizado: may 13

Malasia es un país que nos sorprendió en muchos aspectos. Sus infraestructuras no tienen mucho que envidiar a las de algunos países europeos, además, excepto en algunos puntos clave, no está excesivamente explotado turísticamente. Su gastronomía es una excepcional muestra de su mezcla de culturas, y sus habitantes conviven pacíficamente con un carácter abierto y cercano que invita al viajero a mezclarse entre ellos y a empaparse de su forma de ver la vida.

Kuala Lumpur nos enamoró por su riqueza cultural

Su capital, Kuala Lumpur, es una de las grandes ciudades del sudeste asiático, sin embargo, excepto en momentos puntuales, no es un lugar caótico que destaque por el tráfico constante y las aglomeraciones. Esto nos permitió descubrirla de una manera tranquila, y conocerla más allá de su principal reclamo, las famosas Torres Petronas. Y es que hay en ella muchas alternativas para el visitante.


TORRES PETRONAS Y PARQUE KLCC


Sin lugar a dudas las Torres Petronas son el centro de la vida de Kuala Lumpur. Estos edificios gemelos, del arquitecto argentino César Pelli, fueron entre 1998 y 2003 los más altos del mundo. Su combinación de hormigón, materiales metálicos y vidrio y su diseño atrapan tu mirada y te impiden enfocar hacia otro sitio siempre que la torres están a la vista.


Las Torres Petronas son espectaculares desde el parque KLCC

Nada más dejar las mochilas en nuestro hotel de Little India, salimos andando hacia la base de las torres, algo que sorprendió mucho al recepcionista, por lo visto poco acostumbrado a caminar en condiciones de temperatura y humedad como las que suele tener Malasia. Cuando llegamos a la base de la torres, estaban llenas de turistas que se hacían fotos mientras las Petronas iban encendiéndose al mismo tiempo que el sol caía. Nos unimos a la fiesta, después de rechazar más de 10 veces la compra de unos gadgets que se sitúan tras el objetivo de la cámara para obtener, según dicen, una vista completa de ellas y un efecto diferente en las fotos de las torres iluminadas.


Todo esto no nos impidió disfrutar de su fabulosa arquitectura. Ellas, en palabras del arquitecto, se alzaron como reflexión y en homenaje a la dominante cultura islámica de Malasia, ya que incorporan motivos y símbolos de la misma. Pelli utilizó el Rub el Hizb, como una manera de generar la planta del edificio. Este símbolo se caracteriza por dos cuadrados superpuestos, uno girado 45º, con un círculo inscrito en el centro. Con tal de crear una estética más elegante y delicada, decidió estrechar su sección en la parte superior hasta llegar a las antenas. A diferencia de otros diseños de torres gemelas en el mundo, que se independizan entre sí, hay una pasarela que conecta las dos torres en los pisos 41 y 42 de cada torre. Una curiosidad, las Torres Petronas descansan sobre la cimentación más profunda del mundo con 120 metros, creando un bosque de zapatas de hormigón.

Las fuentes del parque KLCC

Tras un buen rato bajo las Petronas, cruzamos el centro comercial KLCC para pasar al parque del mismo nombre, donde se estaba desarrollando un espectáculo de luz y sonido en la fuente central. Tras disfrutar del show, continuamos paseando rodeándolo. Una semana después, a nuestro regreso a la capital malaya, descubrimos este bonito parque verde a plena luz del día. Un oasis de tranquilidad a pocos metros del centro neurálgico de la ciudad.


BATU CAVES


Quizá, uno de los lugares de Malasia que más veces habíamos visto en fotos, es la colina que conduce a las Batu Caves, con sus coloridas escaleras llenas de monos y su enorme estatua dorada dedicada al dios hindú Murugan, que guarda la entrada. Llegamos allí temprano para evitar aglomeraciones, usando el servicio grab, una aplicación para reservar transporte en coche mucho más conveniente que tomar un tecsi, que suelen ser vehículos más antiguos y no tan limpios.

Las Batu Caves

Nos sorprendió que la cantidad de gente visitando las cuevas no era muy elevada, algo que fue una constante en toda nuestra ruta por Malasia. Tras pasear junto al colorido templo en la base de la colina, decidimos subir las escaleras, eso sí, respetando las zonas reservadas a los fieles que recorren los escalones descalzos, haciendo de la subida un rito religioso.


Una vez arriba, bajo continuas goteras a causa de la filtración de agua de la montaña, caminamos por el interior de las cuevas, que tienen un par de pequeños templos reservados para la oración. Pronto nos dimos cuenta que, lo más espectacular en este lugar de culto es el exterior, tanto las vistas desde lo alto de la escalinata como la visión de las mismas en la parte inferior. Así que comenzamos la bajada, tratando de esquivar a los graciosos monos que, acostumbrados al tránsito de turistas, trataban de obtener su peaje.


PERDANA BOTANICAL GARDENS


Uno de las experiencias más relajantes que tuvimos en Kuala Lumpur fue perdernos en el laberíntico jardín botánico, un enorme pulmón verde para una ciudad escasa de arbolado en sus calles. Nos adentramos en él a la altura de la moderna Mezquita Nacional e hicimos nuestra primera parada en un bonito jardín de orquídeas e hibiscus. De ahí nos dejamos llevar por el camino hasta un auditorio.

Nos encantó el Jardín Botánico de Kuala Lumpur

Allí nos topamos con una pequeña zona de reflexología, nada raro en un país en el que el cuidado y el masaje de los pies cobra especial relevancia. Estábamos totalmente solos, así que nos detuvimos, nos descalzamos y decidimos darle un capricho y un buen respiro a nuestros pies, cansados de tanto caminar por Kuala Lumpur.


A continuación nos dirigimos a la zona que nos había llevado a visitar el jardín. En el centro del mismo estaba Laman Perdana, una explanada con soportales y sombras, simulando una arboleda, donde madres y padres jugaban con sus hijos en un entorno perfecto. Rodeados de naturaleza (incluso vimos pasar un pequeño monitor lizard) y de un enorme lago, cruzamos uno de los pequeños puentes que nos dejó a escasos metros de la Bamboo Playhouse, un curioso proyecto arquitectónico para construir una casa de bambú pensada para el disfrute de los más pequeños.

La Bamboo Playhouse, en pleno Jardín Botánico

Salimos del parque a la altura del Museo Nacional, que visitaríamos más adelante, con la sensación de haber estado durante un par de horas totalmente aislados del mundo exterior.


MUSEO NACIONAL - MUZIUM NEGARA


Es muy común ver escrita la palabra Negara en muchos lugares de Malasia. Y es normal, ya que significa nacional, y parece que allí a casi cualquier cosa le ponen ese apellido.

Las preciosas escaleras de Muzium Negara

El Muzium Negara nos había atraído por su arquitectura, que mezcla elementos tradicionales malayos con otros más modernos, sin embargo, hasta nuestro último día en Malasia no nos decidimos a visitarlo. Y resultó todo un acierto. Lo primero que nos hizo detenernos fue su escalera, cuyos mosaicos de colores piden a gritos que las recorras hasta la taquilla. Compramos las entradas por 5RM por persona, un precio ridículo comparado con lo que nos esperaba dentro. Nada más acceder, se nos acercó un guía, en cuya identificación se podía leer la palabra volunteer. Nos ofreció un recorrido guiado de 90 minutos por las cuatro galerías del museo para nosotros dos solos.


Fue una experiencia maravillosa recibir las explicaciones de una persona con un profundo conocimiento de la historia de Malasia. Mientras íbamos avanzando en la visita escuchando las descripciones del joven, atravesamos las cuatro alas del museo, cada una de ellas dedicada a un periodo en concreto: la Prehistoria, los Reinos Malayos, la Era Colonial y Malasia Hoy. Es un recorrido desde su independencia en 1957 hasta la actualidad, en la que sigue vigente una monarquía parlamentaria en la que el jefe del estado se elige periódicamente y de manera rotatoria entre los nueve sultanes del país. Fue una manera perfecta de aprender algo más de este país que ya nos había enamorado.

Como estrellas de cine con unas turistas chinas

A la salida del museo, un grupo de turistas chinas nos debió confundir con alguna celebridad (-:, y no paraban de pedirnos selfies, aunque de una manera no muy educada. Tras sentirnos durante unos minutos como estrellas de Hollywood, pudimos huir de ellas y llamar a un grab que nos llevó a Thean Hou Temple.


THEAN HOU TEMPLE


Otro de los lugares mágicos de Kuala Lumpur es el templo Thean Hou, situado en lo alto de una colina a las afueras de la ciudad. La primera impresión no nos quitó la respiración precisamente, pero conforme fuimos subiendo escaleras, la cosa fue mejorando, hasta que llegamos al piso superior, lleno de farolillos de colores rojos y amarillos, con unas vistas magníficas de la ciudad y un intenso olor a incienso que nos sedujo para entrar a venerar a las imágenes de tres deidades que presiden el altar principal, que destaca por la preciosa ornamentación de su techo.

El balcón del Thean Hou Temple tienen unas vistas increíbles

El balcón y el jardín no desmerecen al resto del conjunto, y por ello es utilizado por parejas de recién casados para hacerse fotos, ante la atenta mirada de sus amigos, que son llamados por la novia a cuentagotas para ser protagonistas del evento por unos segundos.

Thean Hou Temple

Nos entretuvimos observando el espectáculo y buscando las mejores perspectivas desde las que captar la belleza del lugar y respirando su espiritualidad.


MEZQUITA NACIONAL


La Mezquita Nacional o Masjid Negara es un moderno complejo religioso construido en 1965, ocho años después de la declaración de independencia de Malasia. Aunque no lo parece una vez estás allí, tiene capacidad para 15.000 fieles. Una clara muestra de cual es la religión oficial y predominante en este multicultural país.


Su mezcla de estilos y la pulcritud con la que está cuidada nos incitaron a visitarla. En la puerta de entrada tuvimos que esperar hasta que quedaron libres dos chilabas de color morado, obligatorias para visitar la mezquita. En más de una ocasión, a Anna le llamaron la atención para que la capucha de la chilaba cubriera completamente su cabeza, hecho algo complicado debido a la voluminosidad de su alocada melena. Nada exigible en mi caso por el simple hecho de ser hombre.

En la Mezquita Nacional es obligatorio vestir chilaba

Nos pareció un lugar con un aire muy místico, en el que los suelos brillantes de mármol, el color blanco puro de sus paredes y sus formas geométricas, que forman perspectivas casi infinitas en los diáfanos pasillos que rodean la sala interior de oración merecen un paseo sosegado.


El complejo alberga el Makam Pahlawan, un cementerio reservado a políticos malayos, cuya cubierta forma una estrella de 7 puntas. Además, como buena mezquita, está dominada por un bonito minarete desde el que se hace la llamada al rezo. La visita es gratuita, eso sí, para ir al servicio hay que salir del recinto, ya que los baños están reservados para los musulmanes.


No muy lejos de allí se encuentra la antigua Estación de Tren de Kuala Lumpur, actualmente sustituida por la moderna KL Sentral, pero que merece la pena visitar por su arquitectura, una preciosa mezcla de estilos morisco, hindú y victoriano.


CENTRAL MARKET & CHINA TOWN


Posiblemente la zona que menos nos impresionó de Kuala Lumpur fue Chinatown. Comenzamos en Central Market, un mercado muy turístico lleno de puestos de souvenirs en el que la principal ventaja que encontramos fue el aire acondicionado que nos permitió descansar durante un buen rato del intenso calor. En el piso superior del mercado las tiendas son algo más auténticas y hay un food court donde nos sentamos a comer un plato de arroz con pollo por apenas 20RM, en un ambiente muy local.

Central Market, junto a Chinatown

En una de las calles contiguas a Central Market se encuentra Petaling Street, una galería comercial llena de puestos de comida y tiendas, en su mayoría de productos de imitación. En pocos minutos decidimos continuar nuestra marcha hacia otro lugar, ya que no era la clase de espacio en que nos sentíamos cómodos.


Decidimos visitar los dos templos más importantes de Chinatown. El Sri Mahamariamman es un antiguo templo hindú con una preciosa torre tallada en la entrada. Sin embargo, no tiene mucho más que destacar en su interior, más allá de dicha torre. El templo Guan Di, en la misma calle, es un pequeño templo taoísta que desprendía un intenso olor a incienso. Es un remanso de espiritualidad en un entorno de ajetreo constante en el que prima la posibilidad de vender objetos de escaso valor a cualquier precio. No paraban de entrar y salir fieles que aprovechaban su paso por allí para intentar ganar el favor de los dioses con sus rezos.


DATARAN MERDEKA


La plaza de la independencia, el lugar donde, en agosto de 1957 si izó por primera vez la bandera de Malasia, es una enorme plaza abierta situada en el lugar en el que anteriormente se encontraba el campo de cricket del Royal Selangor Club, rodeada de edificios históricos, entre los que destaca el Edificio Sultán Abdul Samad.

Dataran Merdeka y el Edificio Sultán Abdul Samad

Este edificio, ejemplo de la arquitectura mongola, fue diseñado por el británico A.C. Norman, y durante mucho tiempo fue la sede de diferentes departamentos administrativos. Nosotros decidimos darle la vuelta completa para descubrir todos sus rincones, y casi sin darnos cuenta nos encontramos caminando por un bonito paseo en paralelo al río Gombak, hasta llegar a un mirador desde el que admiramos la Masjid Jamek, una de las más antiguas mezquitas de la ciudad, justo en el punto en que los río Gombak y Klang confluyen.


El calor, que nos acompañó durante todo el viaje, nos empujó a buscar un local donde refrescarnos, y lo encontramos de casualidad en The Geographer, un pequeño café donde nos tomamos unas cervezas Tiger, las que más comúnmente se pueden encontrar en Malasia, donde, debido a su mayoría musulmana, el consumo de alcohol es bastante poco frecuente.


HELI LOUNGE


Aprovechando que en nuestro segundo día en Kuala Lumpur, tras la estancia en Langkawi, nos alojamos muy cerca, decidimos explorar de noche la que posiblemente es la zona con más ambiente nocturno de la ciudad, toda la que rodea a la calle Jalan Alor.

Vistas de la Torre KL desde el Heli Lounge

Comenzamos nuestro recorrido subiendo al Heli Lounge, un bar situado en un antiguo helipuerto ya en desuso del edificio Menara KH. Llegamos justo cuando los últimos rayos de sol aún teñían con colores rojizos el horizonte, así que que fue espectacular ver como los colores del skyline de Kuala Lumpur iban cambiando. La vista de 360º nos permitió disfrutar de los grandes rascacielos de la ciudad, entre los que destacaban, por supuesto, las Torres Petronas y la KL Tower, la torre de telecomunicaciones.


Nada más bajar de allí nos encontramos con las dos mejores cervecerías que vimos en toda nuestra estancia en Malasia, Beer Bank y Taps Beer Bar. Ambas tenían una gran variedad de cervezas de tirador traídas de todos los rincones del mundo, así que decidimos quedarnos a cenar en Taps Beer Bar, donde un pequeño grupo de rock ofrecía un entretenido concierto acústico.

Alor Backspace Street Art

De vuelta a nuestro alojamiento, nos paramos a contemplar las artísticas pinturas de Alor Backspace Street Art, un conjunto de pequeñas calles en las que tanto los edificios como el mismo suelo están decorados en colores vivos, dándole un ambiente muy especial a la zona. Sin embargo, observamos que existían gran cantidad de apartamentos en un estado casi ruinoso, en los que daba la impresión de que vivían un gran número de personas en un espacio muy reducido. Son esos contrastes que ofrecen las grandes ciudades, en las que la distancia entre el lujo y la pobreza es, en algunos casos, cuestión de cruzar la calle.


CENTROS COMERCIALES


En los alrededores de las Torres Petronas se concentra la vida económica de Kuala Lumpur, y tres centros comerciales destacan por encima del resto.

Centro Comercial KLCC

Pavilion es posiblemente el más lujoso de todos ellos, principalmente por la fila de tiendas de su exterior, frente a la galería Starhill. Entre ellas destaca la fachada de la tienda Bulgari, un proyecto de los arquitectos holandeses MVRDV. En uno de sus múltiples restaurantes cenamos sabrosos dim sum en nuestra primera noche en Kuala Lumpur, recomendación insistente de nuestra amiga Alba, la cual nos acompañó en gran parte de nuestro viaje por Malasia.


Pero KLCC, el centro comercial situado en los bajos de las Torres Petronas, le tiene poco que envidiar a Pavilion. Su espectacular distribución alrededor de un enorme y luminoso patio le dan también un aire muy glamuroso. Fue en este edificio donde encontramos los baños más caros de toda Malasia, por 2RM; pero eso sí, estaban impecables.


El tercer centro comercial en discordia nos lo recomendaron en el restaurante Kasbah, en Langkawi. Se llama Lot10, y destaca por su oferta gastronómica concentrada en el sótano del edificio. Lot10 Hutong simula un callejón con multitud de puestos de comida donde degustamos unos noodles sabrosísimos. Además, tiene una zona de comida japonesa en la que se podía apreciar una calidad de producto que nos hizo recordar nuestro viaje a Japón.


En definitiva, nos fuimos de Kuala Lumpur con un concepto increíble de una ciudad que nos sorprendió por su buena organización, la inmensa oferta gastronómica y cultural, y por el carácter abierto de sus habitantes, que son un ejemplo de convivencia en un ambiente de diversidad.


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