Venecia, la ciudad de los canales, y sus alrededores

Actualizado: ago 9

Venecia es probablemente una de las ciudades más famosas de Italia. ¿Quién no reconocería una imagen de las icónicas góndolas navegando por uno de los canales de la capital de la región del Véneto?


Venecia es una de esas ciudades que no requiere presentación

Por suerte hemos podido visitarla en un par de ocasiones. La primera de ellas formó parte de un viaje en el que hicimos una visita a la hermana de Anna, que estaba de Erasmus en Padua. En la segunda ocasión Venecia era la última parada de un crucero familiar.


Además, en un radio relativamente pequeño, vale la pena visitar ciudades como la mencionada Padua o Verona, ambas también en la región del Véneto.


VENECIA


Hay varias formas de llegar a Venecia, pero sin duda la más espectacular es la marítima. Poder disfrutar de excelentes vistas de la Plaza de San Marcos desde la cubierta de un barco es uno de esos instantes que nadie puede borrar de su memoria.


Fueron unos pocos minutos, así que nos concentramos en no perder ni un detalle del espectáculo que estábamos viviendo, ya que nos parecía casi inverosímil ver como el barco en el que llevábamos casi una semana viajando, un enorme crucero, navegara a tan poca distancia de los históricos edificios venecianos y de sus canales, casi como si de una góndola gigante se tratara.


Entrar en Venecia a bordo de un crucero fue una experiencia irrepetible

Pero sabemos que este tipo de entrada no es muy habitual, así que comenzaremos nuestra visita virtual a Venecia por su estación de tren, ya que es así como llegamos en nuestra primera visita a la ciudad.


Ese día hacía frío y humedad, algo que en Venecia es sinónimo de quedarse congelado a la mínima que te quedas parado unos segundos. Nada más salir de la estación nos dirigimos hacia la derecha, ya que teníamos curiosidad por ver el criticado puente que Santiago Calatrava había proyectado allí cerca, el Puente de la Constitución.


La verdad es que no parece muy buena idea construir un puente con un suelo de cristal peligrosamente resbaladizo en una ciudad llena de agua y humedad. Este pavimento se vió modificado debido a las numerosas caídas de las personas que lo cruzaban, al igual que se incorporó una plataforma para resolver la falta de accesibilidad para las personas en sillas de ruedas y salvar así la barrera arquitectónica que este puente suponía.


Las vistas del Gran Canal son espectaculares desde cualquier punto

De regreso a la zona de la estación, nos detuvimos a observar las primeras perspectivas del Gran Canal, con el Puente de los Descalzos como primer reclamo para la vista. Este puente, inaugurado en la década de 1930, tiene 40 metros de longitud y está construido íntegramente en piedra de Istria.


Justo al lado hay una estación de vaporetto, un medio de transporte ideal para recorrer el Gran Canal de manera rápida y económica. El recorrido fue maravilloso; pasando junto a los bellos edificios que flanquean el canal principal o por debajo del Puente de Rialto, para nosotros el más bonito de Venecia. Fue terminado en 1591, lo cual aún da más valor a que siga en pie con el mismo esplendor de siempre, habiendo sido testigo del paso de innumerables embarcaciones, acontecimientos e incluso inundaciones.


Nuestra parada en este viaje en vaporetto fue la Plaza de San Marcos, una monumental plaza rodeada por los más elegantes edificios y cafés de Venecia.

Desde el borde sur de la plaza se inicia un precioso paseo a orillas del amplio canal, con unas vistas excelentes hacia la isla de San Giorgio Maggiore, donde destaca la iglesia del mismo nombre, de estilo renacentista.


El Palacio Ducal es uno de los edificios más bellos de Venecia

Conforme vas avanzando por este paseo hacia el este, pasando junto al Palacio Ducal, te das cuenta que la gente se amontona en el Ponte della Paglia. Pero el motivo no es para admirar este puente en sí, cuyo nombre hace referencia a que antiguamente a los pies de este puente se descargaban entre otras mercancías enormes fardos de paja que por aquel entonces servían para fabricar los techos de las casas vencianas, sino para fotografiar el famoso Puente de los Suspiros, que más bien se podría considerar una galería de paso entre el Palacio Ducal y los calabozos, que era recorrido por los prisioneros que, desde aquí, veían por última vez el cielo y el mar.


En la misma plaza se encuentra la Basílica de San Marcos, una maravillosa iglesia de estilo bizantino, uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. Además de entrar en ella, es recomendable subir al balcón o a la Torre del Campanile adjunto, para en ambos casos tener una panorámica espectacular de Venecia.


Tras dar una vuelta por la plaza de San Marcos y observar los desorbitados precios de los cafés que la rodean, ubicados bajo los pórticos que dan un aire más señorial a esta plaza, cerramos nuestra visita a este lugar entrando al Palacio Ducal, de estilo gótico. Es una muestra evidente del poder que llegó a acumular la República de Venecia.


¿Quién se puede resistir a un atardecer así?

En una de nuestras visitas, caímos en la tentación de contratar un paseo en góndola. No es decepcionante pero consideramos que esta actividad no vale el precio que se paga por ella, está muy mitificada. Después de recorrer la ciudad durante tan solo treinta minutos, lo más destacable fue pasar por algunos canales secundarios y estrechos en los que casi se pueden tocar las dos paredes a la vez si estiras mucho los brazos. En uno de ellos pasamos junto a la casa de Marco Polo, uno de los primeros hombres que viajó desde Europa hasta Asia para abrir rutas comerciales.


Recordando este viaje, y después de meses de cuarentena, reflexionamos sobre la explotación turística de Venecia, donde por sus canales han vuelto a discurrir las aguas cristalinas que nos incentivan a pensar en la necesidad de desacelerar nuestros estilos de vida para preservar las ciudades, la naturaleza y el medio ambiente.


En Venecia pudimos ver la Maison Dom-Ino de Le Corbusier

Si de algo tenemos que dar las gracias en nuestros viajes es que estos, muchas veces, han coincidido de manera casual con eventos de nuestro interés, ya sea con festivales de cerveza, como en Osaka o Cinque Terre, con festivales de Arte como la Bienal de Liverpool o con eventos como el Palio de Siena. En este caso, la suerte hizo que nuestra última visita a Venecia coincidiera con la Biennale di Venezia, en la que vimos algunas interesantes innovaciones arquitectónicas y, especialmente, la Maison Dom-Ino de Le Corbusier, un prototipo de vivienda pionero en su época. Este proyecto redefiniría en su momento la arquitectura doméstica, adaptando la nueva tecnología versátil y asequible del hormigón armado al servicio de la modernidad.


Rem Koolhaas, como director de la Mostra Internazionale di Architettura, propuso "Fundamentals" como tema central de la Biennale, que se enfocaba en mirar la arquitectura del pasado para informar del estado actual y del futuro de la misma.

Bajo esa premisa, el pabellón español, centró la mirada del visitante en los interiores, con una espléndida exposición dirigida por Iñaki Ábalos, donde reunía doce proyectos actuales con referentes históricos extraídos de una rigurosa investigación documental. La muestra se completaba con secciones a tamaño mural de alguno de los proyectos, lo que facilitaba la lectura a los no iniciados.


En esa misma ocasión nuestra estancia casi coincidió con la de una pareja de amigos, así que decidimos hacer algo especial. Cogimos dos pinzas de la Biennale, escribimos un mensaje secreto, y las escondimos en dos lugares lo más ocultos posible: una en la entrada de la Basílica de San Marcos y otra en el Puente de Rialto. Unos días más tarde, enviamos algunas pistas a nuestros amigos para que las buscaran, y... voilà, el secreto fue revelado!


El Puente de Rialto fue uno de los lugares en los que escondimos un objeto para que lo encontraran nuestros amigos que visitaban Venecia pocos días después

PADUA


En los alrededores de Venecia, en la provincia del Véneto, hay otras ciudades que realmente merecen la pena. Entre ellas está sin duda Padua, una ciudad universitaria donde la hermana de Anna pasó un año con una beca Erasmus.


El Prato della Valle es una impresionante plaza en el corazón de Padua

Allí pasamos un par de días de visita, en los que descubrimos una cuidada población llena de rincones con encanto y de plazas en las que los habitantes de Padua comparten el día a día.


La más impresionante de todas es Prato della Valle, la plaza más grande de Italia, con 90.000 metros cuadrados. Está llena de pequeños estanques, puentecitos, zonas ajardinadas y estatuas y, además, gracias a su amplitud, permite unas magníficas vistas hacia la Basílica de San Antonio de Padua y la Basílica de Santa Justina, dos de las iglesias más importantes de la ciudad.


Un poco más al norte, rodeando al Pallazzo della Ragione, un edificio del siglo XIII que fue sede del gobierno de Padua, se encuentran otras tres plazas, las cuales permiten admirar los bonitos soportales del palacio. Bien sea en la Piazza delle Erbe, la dei Signori o la della Frutta, no hay que dejar pasar la oportunidad de sentarse en una terraza y beberse un Spritz, la bebida típica de la zona, mientras se ve el continuo movimiento de personas en el centro neurálgico de la ciudad.


Basílica de San Antonio de Padua

Ya casi a orillas del río Brenta, uno de los dos que atraviesan la ciudad, se encuentra la Cappella degli Scrovegni, especialmente interesante por los frescos que alberga en su interior, obra del pintor italiano Giotto.


Pero si habíamos visitada Padua para estar con una estudiante de su famosa y antigua universidad (en funcionamiento desde el siglo XIII), no podíamos dejar escapar la oportunidad de entrar en sus bonitas aulas, especialmente en las de su sede principal en el Palazzo Bo, donde pudimos incluso sentarnos en uno de los bancos de un aula que parecía más bien un anfiteatro, algo que hasta ese momento solo habíamos visto en las películas.


Para concluir un día perfecto, nada mejor que un paseo por la Piazza Cavour y la Piazzetta Pedrocchi, donde hay alguna heladería donde merece la pena parar y probar un helado o un crepe de los de chuparse los dedos.


VERONA


Otra de las ciudades que uno no debe perderse si visita la región italiana del Véneto es Verona, que además de ser muy famosa gracias a Romeo y Julieta, cuenta con una historia y un patrimonio que la convirtieron en un lugar ideal para una excursión de un día desde Padua.


La Arena de Verona es una verdadera joya

Tuvimos que organizar bien el recorrido, ya que era febrero, las horas de luz escaseaban y el frío apretaba bastante una vez caía la noche. Por ello, ya que llegamos a la estación de Verona Porta Nuova, al sur del centro de la ciudad, comenzamos la ruta en la puerta del mismo nombre que la estación, construida en el siglo XVI como parte de la protección de Verona.


Esto nos introdujo en el Corso Porta Nuova, una de las vías principales, flanqueada por una larga fila de árboles. Conforme nos adentrábamos en Verona, íbamos viendo a lo lejos como se acercaba otra puerta, llamada Portoni della Bra, más antigua que la anterior. En este caso, su misión era proteger la monumental Piazza Bra.


La casa de Julieta es uno de los lugares más concurridos de Verona

En dicha plaza, de una amplitud considerable, se concentran algunos de los edificios más representativos que visitamos ese día, empezando por la Arena de Verona, un anfiteatro romano muy bien conservado pese a los casi 2.000 años que lleva siendo parte de la vida de los veroneses, inicialmente como escenario de juegos, pero más adelante de festivales, óperas e incluso como colofón de varias ediciones del Giro d'Italia.


Lo primero que hicimos al llegar allí fue visitar el interior de este imponente ejemplo de arquitectura romana. Fue una experiencia impresionante ver el excelente estado de la construcción e imaginarnos por un momento entre una multitud de enfervorecidos romanos animando a un gladiador hispano para que pudiera salvar su vida.


La Torre dei Lamberti, en Verona

Nada más salir nos acercamos al Ayuntamiento o Palazzo Barbieri, de estilo neoclásico, antes de continuar hacia el norte atravesando estrechas calles llenas de bonitos balcones, en dirección a la casa de Julieta. Allí hicimos una pequeña cola antes de poder hacernos la clásica foto tocando el pecho derecho de la amante de Romeo y escribir nuestros nombres en la pared. Una tradición para los más enomorados.


Tras este paréntesis literario, caminamos unos pocos metros hasta la Piazza delle Erbe, la más antigua de las plazas de Verona. Antiguamente fue el lugar donde se encontraba el foro romano y se convirtió en el corazón de la vida de la ciudad. En la actualidad destaca la fuente en el centro de la plaza y la Torre dei Lamberti, una torre medieval de 84 metros de altura.


Justo al otro lado nos llamó la atención otra hermosa plaza, la Piazza dei Signori, rodeada de palacios e iglesias, con una estatua de Dante Alighieri vigilando todo lo que allí sucede desde el punto central de la misma.


Nos acercábamos a uno de los dos meandros que se forman en el curso del río Adigio en su paso por Verona, y con ello al final de nuestro día de visita a la ciudad, pero antes teníamos que entrar a la Iglesia de Santa Anastasia, de estilo gótico y con una curiosa estatua de un hombre jorobado que parece estar soportando el peso de toda la estructura a sus espaldas.


Vistas a la Torre dei Lamberti desde lo más alto de la Arena

La siguiente parada fue la Catedral, cuyo exterior construido en mármol blanco y rosa nos recordó en cierto modo a la Catedral de Siena. Curioso también su campanile inacabado.


Y no podíamos irnos de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sin cruzar el Ponte Pietra, un puente romano incluso más antiguo que la Arena.


Viajar a Italia siempre es un placer, y hacerlo para visitar a alguien que está viviendo allí siempre es más atractivo. La región del Véneto es otra de las zonas de Italia a la que nos encantaría volver en el futuro, porque allí, además de pinzas, dejamos muchos recuerdos y buenas experiencias.


En el siguiente mapa te dejamos los puntos de mayor interés que han formado parte de nuestros viajes a Venecia y las ciudades más importantes de la región del Véneto.


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*Algunas de las fotos de Venecia fueron tomadas por María y Esteban.


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