Road trip en Portugal. De Lisboa a Oporto en 8 días

Actualizado: 13 de may de 2020

Durante los 8 días que dedicamos a recorrer Portugal descubrimos la riqueza cultural, gastronómica, natural y arquitectónica de este país que, por su geografía, es perfecto para recorrer en coche de punta a punta, un concepto parecido al que habíamos hecho el verano anterior con nuestra ruta por Croacia.


Puente 25 de Abril, Lisboa
Portugal nos cautivó

Cada parada, cada ciudad, cada lugar que visitamos nos aportó algo diferente. Además, el trato que recibimos por parte de los portugueses fue excelente. A continuación proponemos un recorrido, pero este país ofrece tantas alternativas como viajeros lo visitan.


DÍA 1. PARADA EN MÉRIDA Y LLEGADA A LISBOA


Aprovechando que veníamos conduciendo desde Valencia, y que habíamos salido muy temprano, decidimos parar a comer en Mérida, una de las ciudades españolas que más ganas teníamos de conocer, y visitar los puntos más importantes de la capital extremeña en las pocas horas de las que disponíamos, antes de continuar nuestro camino hacia Lisboa.


Museo de Arte Romano de Mérida, de Rafael Moneo
Museo de Arte Romano de Mérida, de Rafael Moneo

Por supuesto, vimos el Teatro Romano, el símbolo de la ciudad, un lugar que sorprende por lo bien que ha sobrevivido al paso del tiempo y que deja entrever la importancia que Augusta Emérita tuvo en el Imperio Romano.


El otro lugar que no podíamos dejar pasar sin visitar era el Museo Nacional de Arte Romano. Por un lado nos interesaba ver lo que sus salas contenían, pero principalmente queríamos admirar su arquitectura, perfectamente integrada con el resto de la ciudad y con las piezas que allí se muestran, gracias al trabajo del arquitecto navarro Rafael Moneo.


Pero esto no nos distrajo de nuestro objetivo del día, que no era otro que llegar a Lisboa. Y lo hicimos cuando ya prácticamente estaba anocheciendo, así que, tras dejar las maletas en el hotel, salimos hacia la Praça do Comércio, uno de los centros neurálgicos de la capital de Portugal.


Dimos un paseo por la plaza iluminada, disfrutando del fresco de la noche a orillas del río Tajo y haciendo tiempo antes de acudir a cenar al restaurante que nos había recomendado nuestra amiga Carol, una encantadora hamburguesería gourmet llamada Café do Rio, donde cenamos muy a gusto antes de retirarnos a descansar.


DÍA 2. LISBOA


El ambiente bohemio de Lisboa ya nos había empezado a gustar en nuestra primera toma de contacto, y el segundo día que pasamos en la capital lusa no hizo más que confirmar nuestras sospechas. Iniciamos nuestro recorrido en la Praça de Pedro IV, una ajetreada plaza rodeada de edificios históricos que marca el inicio de las diferentes calles paralelas que conducen a orillas del río Tajo.


Elevador de Santa Justa, Lisboa
Elevador de Santa Justa, Lisboa

Antes de dirigirnos de nuevo hacia la Praça do Comércio tomamos el elevador de Santa Justa, un ascensor desde cuya parte más alta se puede disfrutar de unas vistas magníficas de la ciudad.


Bajamos para caminar por la vía Augusta, una calle peatonal con un precioso pavimento que nos llevó de nuevo a encontrarnos con el río, tras cruzar completamente el barrio de Baixa.