En busca del Japón más tradicional en Koyasan

Actualizado: may 13

Abandonamos Kyoto en busca de la parte más tradicional de nuestro viaje de 2 semanas por Japón. Nuestro destino era el monte Koya o Koyasan, centro del budismo shingon, una de las más importantes ramas de esta religión. Koyasan es, además, uno de los principales lugares de peregrinaje de los adeptos de esta religión. Este complejo de templos está situado en las montañas de Wakayama, al sur de Osaka. Debido al difícil acceso a esta zona, tuvimos que tomar hasta seis medios de transporte diferentes para llegar hasta allí (Al final del artículo te explicamos cómo hicimos para llegar de Kioto a Koyasan).

Lo primero que nos llamó la atención es que, a lo largo del recorrido, el entorno iba cambiando de un paisaje urbano a uno cada vez más rural, empezando por las zonas industriales en las afueras de Kioto y Osaka, pasando por zonas de arrozales, hasta llegar a zonas cada vez más frondosas y montañosas conforme íbamos alejándonos del nivel del mar.

Una vez en el templo Shojoshin-in, el lugar donde pasamos un día completo viviendo como monjes budistas, y tras un breve proceso de registro, nos condujeron hasta nuestro ryokan. Allí contábamos con todos los elementos necesarios de este tipo de alojamiento tradicional japonés; té, kimonos, futones, etc. en una preciosa habitación dividida en dos estancias, que además contaba con vistas al exterior del templo, una zona cuidadosamente ajardinada.


KONGOBUJI


Tras acomodarnos y hacernos algunas fotos con el kimono, comenzamos nuestra visita por el templo más importante de Koyasan, el Kongobuji. Recorrimos las diferentes salas del precioso templo construido en 1593, entre las que nos llamó poderosamente la atención una dedicada al rito del suicidio, llamada Willow Room, donde un vasallo llamado Toyotomi Hidetsuguru fue obligado a quitarse la vida en 1595, acusado de traición. Otro de los fuertes de este templo son los cuidadísimos jardines zen, que rodean las estancias, dándole un toque muy relajado al recorrido por el exterior.


Al final del tour llegamos a una sala donde se está desarrollando un rito religioso en el que fuimos bienvenidos, aunque sinceramente no nos enterábamos de nada de lo que allí sucedía. En cualquier caso, nos sentamos a disfrutar del momento. Nos invitaron a té y galletas de arroz para completar la experiencia.


A nuestro regreso al ryokan, casi a las 17:30 horas, fuimos informados de que la cena estaba a punto de ser servida. Nos pusimos los kimonos y acudimos al comedor, donde nos esperaba una de las vivencias más esperadas de todo visitante de un templo de estas características, una cena vegetariana tradicional, con gran cantidad de platos diferentes y una buena variedad de encurtidos.


Nos gustó especialmente la sopa de jengibre y la tempura de verduras, aunque en general nos pareció algo escasa para lo que estamos acostumbrados. De hecho, tras la cena salimos a dar una vuelta por la zona y no pudimos resistir la tentación de picar unos noddles en un restaurante local bastante normalito llamado Maruman.


CEMENTERIO OKU-NO-IN


Para la noche nos reservamos la actividad más increíble del día. Justo al lado de nuestro templo teníamos el cementerio budista Oku-no-In, donde está enterrado Kobo-Daishi, monje fundador del budismo shingon, desde alrededor del año 800 de nuestra era. Algunos monjes ofrecían una espiritual visita guiada nocturna por los casi 2 km del cementerio.


En esta visita, totalmente en inglés, aprendimos algunos de los aspectos más importantes de la filosofía budista, como por ejemplo que en cada tumba solo está enterrada una parte del cuerpo de las personas que descansan allí. También nos hablaron del simbolismo de la flor de loto para esta corriente religiosa, un planta que crece fuerte y bonita en un entorno hostil y sucio, y como esta cualidad es utilizada como ejemplo para la enseñanza de los más jóvenes.


Cada parada en el camino, cada explicación, resultaba un impagable aprendizaje para nosotros, que nos sentíamos totalmente concentrados en la experiencia que estábamos viviendo, en gran medida gracias a la sugerente iluminación de los farolillos que marcan el camino a través del camposanto.


Al final del camino nos encontramos con la llamada "zona sagrada", el lugar en que, según la creencia, continúa orando Kobo-Daishi a la espera del regreso de Buda. Tras cruzar el umbral de este lugar, después de tirar agua sobre algunas de las imágenes de deidades que guardan la entrada, nos dirigimos al espectacular mausoleo del monje fundador, y compartimos con el resto del grupo un silencioso rezo. Debido a la manera en que esta actividad consigue hacerte conectar con el entorno que te rodea, la consideramos imprescindible en cualquier visita al monte Koya. Es muy fácil reservarla, sólo es necesario acudir al centro turístico e y solicitar información al respecto.


Esa noche regresamos al dormir con una agradable sensación de tranquilidad, pese a estar rodeados de tumbas por los cuatro puntos cardinales.

A la mañana siguiente, bien temprano, nos despertaron los monjes de nuestro templo Shojoshin-in para el rezo matutino, al que asistimos sin entender ni una sola palabra, pero igualmente admirando un rito en el que varios religiosos recitaban sus plegarias con una gran entrega y pasión.


Seguidamente tomamos el desayuno, de nuevo 100% vegetariano, y salimos a recorrer el cementerio, esta vez a la luz del día y por nuestra cuenta. Durante el paseo vimos pasar a algunos monjes que transportan comida como ofrenda para Kobo-Daishi, como hacen cada mañana.


El lugar estaba lleno de peregrinos que eran anotados manualmente en una lista por los monjes, con una preciosa caligrafía japonesa. Al final del camino tuvimos la gran oportunidad de admirar de nuevo la zona sagrada, donde destaca el templo principal y el majestuoso almacén de faroles. La visita a este lugar nos dejó conmovidos por la majestuosa belleza de ese pequeño espacio. Tiramos de nuevo agua a uno de los dioses que vigilan la entrada de la zona sagrada, y regresamos al ryokan para recoger nuestras cosas e iniciar el camino hacia Tokio, cargados de espiritualidad y con un poco más de conocimiento sobre el Japón más profundo.


CÓMO LLEGAR A KOYASAN DESDE KIOTO O DESDE OSAKA CON JR PASS


¿Te gustaría vivir esta experiencia en tu viaje a Japón? A continuación te dejamos nuestro itinerario de Kyoto u Osaka hasta Koyasan, con todos los transportes que tomamos para conseguir llegar a este evocador lugar. Entre estos transportes, sólo algunos estaban incluidos en el billete de JR Pass que habíamos adquirido antes de nuestro viaje:


  • Shinkansen Nozomi de Kyoto a Osaka (JR Pass). Aquí dejamos las maletas en la consigna de la estación para viajar cómodos con las mochilas, pensando también en que la siguiente etapa del viaje nos llevaría a Tokio, pasando de nuevo por Osaka.

  • Osaka Loop Line hasta Shin-Imamiya (JR Pass).

  • Nankai Ltd. Express hasta Hashimoto.

  • Nankai Koya Line hasta Gokurakubashi.

  • Nankai Koya Cable hasta Koyasan. Este funicular sube el último tramo de la montaña hasta la zona de templos.

  • Bus hasta el templo donde nos alojamos, que es el Shojoshin-in. El precio está incluido en el billete del funicular.


Para organizar esta experiencia en Koyasan, fue fundamental la información que obtuvimos en un blog especializado en Japón, japonismo.com.


Pincha y descubre más sobre nuestra experiencia en Japón o adéntrate en el mundo de los libros que nos han transportado a Japón sin salir de casa.


#Japón #Koyasan #Asia

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