Fez, la belleza del caos en Marruecos

Actualizado: 13 de may de 2020

El viaje a Marruecos llevaba pendiente en nuestra lista desde hacía mucho tiempo, así que nos decidimos por fin a conocerlo. Comenzamos nuestro viaje en Fez, donde pasamos dos días antes de viajar a Marrakech y descubrir esta mágica ciudad.


Fez está lleno de puestos de venta de todo tipo de productos
Fez está lleno de puestos de venta de todo tipo de productos

Llegamos a Fez muy tarde por la noche, así que no pudimos hacer mucho más que acomodarnos en nuestro riad, ubicado en plena Medina, y acercarnos a una tienda a comprar un poco de agua y algo de comer para pasar la noche. La verdad es que la primera impresión de la ciudad no fue muy buena. En los pocos metros que caminamos entre el alojamiento y la tienda lo único que vimos fueron gatos que campaban a sus anchas entre la basura que se acumulaba a ambos lados del callejón, dando a la zona un olor muy desagradable.


TOUR GUIADO POR LA MEDINA


Nos fuimos a dormir con la esperanza que al día siguiente todo hubiera cambiado. Habíamos contratado los servicios de un guía para que nos mostrara la laberíntica Medina, la mayor zona peatonal del mundo. La idea era aprovechar el tiempo al máximo y perder el miedo a caminar solos por esta zona llena de callejones en los que es bastante sencillo desorientarse. En poco tiempo nos vimos andando entre burros, motos, carros cargados de fruta y puestos de comida y ropa. El ambiente de Fez nos cautivó enseguida y cambió nuestra opinión de la noche previa.


La Medina de Fez es un verdadero laberinto
La Medina de Fez es un verdadero laberinto

Nuestra primera parada nos llevó a la Puerta Bab Boujloud, la más famosa de las entradas a la Medina de Fez. Es conocida también como puerta azul por el color de los ladrillos que la decoran. Por esta puerta salimos inicialmente de la Medina para conocer la Plaza Boujloud, rodeada de las murallas que protegen la ciudad. Según nos explicó el guía, este lugar fue en su momento un nido de cuentistas y encantadores de serpientes, parecido a la Plaza Jamaa El Fna de Marrakech. En la actualidad se usa como parking y ha perdido casi todo su encanto.


Nada más atravesar la plaza nos adentramos en el Jardín Jnan Sbil, un oasis en medio del caos de Fez. Paseamos tranquilamente protegiéndonos del intenso calor que ya a primera hora de la mañana nos apretaba. Allí hicimos algo de tiempo hasta la hora en que los principales puntos de interés abrían sus puertas.


La Puerta Azul fue el inicio de nuestra visita guiada a Fez
La Puerta Azul fue el inicio de nuestra visita guiada a Fez

Y el primero de ellos fue la Madrasa Bou Inania, una escuela islámica construida en el siglo XIV. Su arquitectura y el detalle de su ornamentación nos parecieron verdaderamente preciosos. Allí, nuestro guía nos explicó todos los procesos previos a cada uno de los cinco rezos diarios que debe llevar a cabo cualquier musulmán practicante, así como la importancia de acudir al hammam al menos una vez a la semana para lavarse, a modo de purificación.


A partir de allí comenzamos un continuo devenir de callejones, pequeños zocos y tiendas, hasta el punto en el que estábamos seguros que no hubiésemos sido capaces de regresar al riad sin la ayuda del guía. Fue en ese momento, entre estrechas calles pintadas de diferentes colores por las que solo podíamos caminar en fila cuando nos sentimos en el verdadero Fez, una maravillosa maraña de caminos en el que cada rincón te descubre un nuevo aroma o un nuevo color, como un puzzle para construir Marruecos con los sentidos.


Pese a que habíamos especificado que no teníamos interés en parar en ninguna tienda, el guía no cejó en su empeño de obtener alguna comisión extra y nos condujo a establecimientos de telas, alfombras, cosméticos, objetos de plata e incluso de especias. Aún así, hay que decir que también disfrutamos viendo los productos locales y que se tomaban con bastante educación el hecho de que no quisiéramos comprar nada.