10 formas de descubrir los contrastes de Gran Canaria

Actualizado: may 13

La isla de Gran Canaria nos enamoró por sus continuos cambios de paisaje, por la belleza de sus espacios naturales y por la gastronomía y la amabilidad de los grancanarios. En este post vamos a repasar 10 lugares y actividades que ver y hacer en Gran Canaria, las cuales marcaron nuestro viaje por la segunda más poblada de las Islas Canarias, y lo convirtieron en un recuerdo imborrable.


PRACTICAR SENDERISMO EN EL ROQUE NUBLO Y COMER CON VISTAS EN TEJEDA


El Roque Nublo es uno de los símbolos de la isla. Sin llegar a ser el pico más elevado, el impresionante monolito que sobresale en su cima, a más de 1.800 metros de altitud, lo convierten en un lugar mágico. El acceso es posible tras una pequeña caminata desde el parking que se encuentra a algo menos de 2 kilómetros del punto más alto.


Sin embargo, nosotros decidimos hacerlo un poco más largo, así que aparcamos el coche de alquiler en un merendero llamado Los Llanos de la Pez, y comenzamos una ruta circular de más de 5 kilómetros cercana al Pico de las Nieves, que si que ostenta el título de montaña más alta de Gran Canaria, con 1.949 m. Esta primera parte del camino resultó tranquila, a través de senderos rodeados de pinos.


A partir del Aparcamiento de la Degollada de la Goleta, donde comienza el último tramo de ascenso, el terreno se volvió más escarpado, y al ser un espacio menos protegido por los árboles, que van desapareciendo poco a poco, el viento comenzó a golpear con fuerza. Todo esto unido a los 300 metros de desnivel que había que superar, convirtió este tramo en el más duro. Pero el premio mereció la pena. La imagen desde lo alto de la montaña es alucinante. Tras unos minutos de contemplación, desanduvimos nuestros pasos hasta el coche, cansados pero encantados con lo que habíamos visto.


Aprovechamos la cercanía a Tejeda para comer en uno de sus múltiples restaurantes con preciosas vistas a las montañas. Lamentablemente el que probamos, llamado Déjate Llevar, ya ha cerrado sus puertas, pero seguro que habrá otros lugares donde recuperar fuerzas tras el esfuerzo matutino.


CAMINAR ENTRE DUNAS EN LA PLAYA DE MASPALOMAS


Otro de los principales atractivos turísticos de Gran Canaria es la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas. Ya que estábamos alojados en Las Palmas, para llegar allí tuvimos que recorrer la isla entera, por lo que decidimos aprovechar para hacer una parada intermedia en un pequeño pueblo llamado Tufia, pegado al aeropuerto.


Esta es de esas paradas de las que no esperas demasiado, pero que acaba convirtiéndose en uno de los aciertos del viaje. Nos encontramos una playa desierta, con el agua calmada y unas pocas barcas reposando y disfrutando de como el sol iba levantándose en el horizonte. Las callejuelas de casas blancas con toques azules no hacían más que complementar de manera perfecta la tranquilidad que allí se vivía.


Esta paz fue un contraste absoluto con el ambiente de Maspalomas, una zona muy enfocada al turismo masivo, especialmente el procedente de países centro-europeos. La renombrada Playa del Inglés estaba completamente abarrotada de gente, igual que los chiringuitos y bares de los alrededores. Pero esto no deslució la visita a las dunas, que debemos reconocer que son un paraje espectacular, tanto por su alta riqueza natural, como porque en algunos momentos nos daba la sensación de estar aislados en medio de un desierto.


DESCUBRIR RINCONES EN PUERTO DE MOGÁN Y TOMAR TAPAS EN CASA ENRIQUE


Puerto de Mogán es uno de esos lugares que te hechizan nada más pisarlo. Sus casas blancas decoradas con elementos en rojo, amarillo o azul, con los balcones llenos de flores y sus canales le otorgan a este pequeño pueblo pesquero el merecido sobrenombre de la Venecia canaria.


La oferta de actividades es extensa, incluyendo un importante muelle deportivo, pero nosotros preferimos simplemente perdernos por sus calles, visitar las pequeñas tiendas y relajarnos paseando junto al canal principal.


Pero, pese a que las posibilidades gastronómicas allí son amplias, para comer nos desplazamos hasta Mogán, unos 9 kilómetros hacía el interior, y paramos en un restaurante llamado Casa Enrique, donde nos atendieron con mucha amabilidad, y nos sirvieron comida típica local, incluyendo una exquisitas papas arrugas.


RECORRER EL PASEO MARÍTIMO DE LA PLAYA DE LA GARITA HASTA EL BUFADERO


El Bufadero de la Garita es un lugar que te seduce al instante, donde cualquiera se da cuenta de la grandeza de la naturaleza. Este tipo de cuevas se generan normalmente por la desembocadura de un río de lava en el mar tras una erupción.


La formación volcánica está situada al final del agradable paseo marítimo de la Garita, en una playa abierta y de arena oscura en el municipio de Telde, al este de la isla. Es un buen preludio del espectáculo que espera tras los escasos 700 metros de camino. Además, tuvimos la gran fortuna de visitar el bufadero en un momento en que nadie más se encontraba allí, por lo que pudimos recrearnos y relajarnos observando y escuchando como el agua subía y bajaba por la cueva tras golpear con fuerza las rocas. Fue un momento de absoluta paz y tranquilidad.



VER LA PUESTA DE SOL EN LAS CANTERAS Y CENAR EN EL BODEGÓN PACHICHI


Quizá el mayor tesoro de Las Palmas de Gran Canaria, la capital de la isla, sea su playa urbana, Las Canteras, que separa la península de la Isleta del resto de la ciudad. Nada tiene que envidiar a otras preciosas playas urbanas españolas, como la Concha, en San Sebastián o la Playa de San Lorenzo, en Gijón.


Teniendo en cuenta que nuestro apartamento se encontraba a escasos 50 metros de dicha playa, una de las mejores formas que encontramos de acabar un día de turismo por Gran Canaria fue caminando frente al mar, mientras observábamos como caía el sol en las montañas, detrás del Auditorio Alfredo Kraus, uno de los edificios arquitectónicamente más significativos de la ciudad.


Tras contemplar este momento, es muy recomendable visitar el ajetreado Bodegón Pachichi, ya que tras su enorme puerta verde se esconde un bar de lo más tradicional, en el que sirven comida local muy variada a unos precios sin competencia.


APRENDER HISTORIA CANARIA EN EL MUSEO CUEVA PINTADA DE GÁLDAR Y VISITAR LA PLAYA DE SARDINA NORTE


Uno de los pocos museos que nos llamó la atención en Gran Canaria fue el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, en la población de Gáldar, al noroeste de la isla.


Hay dos opciones de entrar, con guía o por libre. nosotros escogimos la segunda opción para evitar la larga cola de gente que esperaba para tener guía. Resultó un acierto, ya que la visita es muy interactiva y diversos vídeos te van explicando cómo vivían los guanches, los aborígenes que habitaron Gran Canaria .


La instalación cuenta con un valioso yacimiento con restos de arte y casas de estos primeros habitantes, que poblaron la isla antes de la conquista castellana, en el siglo XV.


A pocos kilómetros de Gáldar se encuentra una de las playas más escondidas y especiales de todo el recorrido, la de Sardina Norte. Es una zona de acantilados y formaciones rocosas con un pequeño puerto pesquero y un precioso faro. Allí destaca una terraza llamada El Ancla donde comimos una exquisita parrillada de pescado fresco.


PASEAR POR TEROR Y CONTEMPLAR EL OCÉANO EN AGAETE


El contraste entre los pueblos de interior y las zonas costeras fue continuo durante todos los días que pasamos en esta maravillosa isla. Una de las mejores formas de comprobarlo es conocer Teror y Agaete en un mismo día. Estos dos municipios se encuentran en el noroeste de Gran Canaria, a una distancia entre ellos de menos de 35 kilómetros. Sin embargo, las diferencias son más que notorias.


Teror es un pueblo muy rico en arquitectura tradicional canaria, principalmente representada en la Calle Real de la Plaza, en los alrededores del Ayuntamiento y la Basílica Nuestra Señora del Pino. Nos perdimos por sus callejuelas e hicimos algunas compras de productos locales en las tiendas del centro.


Por su parte, Agaete es un lugar abierto al mar, desde donde se puede tomar el ferry a la isla de Tenerife. Su abrupta orografía hace que haya muchas diferencias de altura entre unas zonas y otras de la población. Lo que más nos gustó allí fue el Puerto de las Nieves, un lugar donde dejamos pasar el tiempo mientras veíamos las olas romper en las rocas, dándole al agua un color blanco que contrastaba perfectamente con los tonos anaranjados de la puesta de sol.


CONDUCIR POR EL BARRANCO DE GUAYADEQUE Y COMER CARNE A LA BRASA


Si hay un lugar en toda Gran Canaria que nos transportó y nos hizo sentir que habíamos cambiado de isla o incluso de país, ese fue el Barranco de Guayadeque. Es en esta zona en la que se instalaron los aborígenes canarios, lo cual queda demostrado por la gran cantidad de casas cueva que se pueden ver a lo largo del camino.


Pero lo que más llama la atención es el brusco cambio de la vegetación, mucho más frondosa conforme te vas adentrando en la carretera, que sólo tiene salida por uno de los extremos del barranco.


Al final del mismo hay algunos restaurantes situados en cuevas talladas en la roca. De entre ellos escogimos el Restaurante Vega, donde nos sirvieron la mejor carne a la brasa que probamos en la isla.


RELAJARSE EN LA TRANQUILA PLAYA MUJERES


Por recomendación de un amigo que había vivido un tiempo en Las Palmas de Gran Canaria, y en busca de una playa tranquila, alejada de las más turísticas, acudimos a la Playa Mujeres, no muy lejos de Maspalomas. A esta playa de arena fina negra tuvimos que acceder recorriendo un sendero a pie, tras dejar el coche en un pequeño parking junto a la carretera.


Pero el resultado fue el buscado, y pasamos un par de horas de descanso en esta cala en la que no más de 5 personas disfrutaban de la quietud y el sosiego, alejados del bullicio de otras zonas del sur de la isla.


DISFRUTAR DE PRECIOSAS VISTAS DESDE EL PICO VIENTO


Además de la ruta en el Roque Nublo, buscamos una segunda opción para hacer algo más de senderismo, siempre apoyándonos en nuestra página favorita para buscar recorridos, Wikiloc.


En este caso, subimos a una montaña llamada Pico de Viento desde una pequeña pedanía llamada El Agazal. Lo más destacable de la ruta fueron las excepcionales vistas del oeste de Gran Canaria. Sin embargo, sea cual sea la zona, la oferta para realizar actividades al aire libre es casi infinita, y todo aquel que busque practicar deportes al exterior encontrará opciones.


En definitiva, una isla para todos los gustos y para cualquier época del año, gracias al extraordinario clima del que disfruta. Nosotros volveríamos con los ojos cerrados.


Descubre más sobre las Islas Canarias en:



A continuación os dejamos un mapa con los principales puntos de interés de la isla de Gran Canaria, perfecta para una visita de una semana. Las mejores cosas que hacer y donde comer en esta maravillosa isla:

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